Vecinos incómodos

Vecinos incómodos

Agosto 21, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Pero ni el Presidente del vecino país ni sus colaboradores tuvieron a bien solicitar la ayuda de nuestro Gobierno o consultarlo para tratar de resolver un problema que afecta los dos territorios.

Repitiendo la historia, tres de los vecinos de Colombia tomaron medidas de distinto orden que, además de incomodar, demuestran un interés no disimulado por crear polémicas con nuestro país. Momento para que las autoridades fijen una posición clara que evite las malas interpretaciones y defienda los intereses de la Nación. El hecho más protuberante corrió a cargo del presidente Nicolás Maduro, quien lleva varios años acusando a los colombianos de todos los males posibles en su país. Ahora ya no hay casi un día en el cual no hable del paramilitarismo, acuse a un exmandatario colombiano o proclame medidas persecutorias contra nuestros nacionales, muchos de ellos con décadas de residencia en Venezuela. Es su manera de desviar la atención sobre los graves problemas económicos, sociales y políticos que su régimen ha creado en el país, que ya se le sale de las manos. El pasado miércoles, Maduro cerró parte de la frontera y la militarizó. Su argumento: que supuestos paramilitares colombianos hirieron a oficiales de las Fuerzas Armadas venezolanas. La implicación obvia es que los autores del hecho huyeron a nuestro país. Lo que está detrás de esa acusación, por lo menos temeraria, es que aquí existe un alto grado de complicidad y protección contra quienes cometen crímenes en ese lado de la frontera. Pero ni el Presidente del vecino país ni sus colaboradores tuvieron a bien solicitar la ayuda de nuestro Gobierno o consultarlo para tratar de resolver un problema que afecta los dos territorios. Mientras nuestra Canciller habló de la cooperación para resolver el lío, el Mandatario venezolano volvió a arremeter contra nuestros connacionales, al compararlos con los inmigrantes africanos que llegan a Europa. Y remató: “Desde Colombia llega la miseria, la criminalidad y la guerra económica”. Por supuesto, no hizo referencia al refugio que durante años su gobierno ha otorgado a los cabecillas de las Farc, el ELN y a muchos jefes del narcotráfico, sin que Colombia haya cerrado sus fronteras. Ni a los maltratos que en los últimos tiempos se están aplicando a colombianos que recibieron la nacionalidad venezolana y ahora son perseguidos y acosados, ocasionando un drama humanitario. Ni lo va a hacer, porque ellos forman parte del argumento que está usando para distraer a los venezolanos de sus problemas, llamando al nacionalismo.El otro vecino incómodo es Nicaragua. Afín al régimen chavista, el presidente Daniel Ortega declaró el mismo día su intención de crecer su armada nacional para responder a la supuesta amenaza de nuestro país. ¿Qué sentido tiene hacer esa advertencia, conociendo nuestra voluntad de resolver los diferendos de manera pacífica? Son los vecinos unidos por los lazos del Alba, la Alianza creada por Hugo Chávez que siempre ha tildado a Colombia como una amenaza por no compartir sus designios. Razones sobran para que el Gobierno Nacional haga sentir su voz de protesta de manera categórica contra la encerrona que pretende usar a Colombia, calificándola como enemigo de la convivencia. Y para reclamar el respeto con los colombianos que viven en Venezuela y reciben del régimen un tratamiento indigno.

VER COMENTARIOS
Columnistas