Una vía necesaria

Marzo 12, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Hay pues un enorme problema que se debe resolver pensando en los usuarios y en las ventajas que brinda su solución. Si bien tiene que ver con Cali como destino, el asunto debe ser mirado desde los beneficios que generará para los habitantes de las ciudades y veredas vecinas, y para sus arcas".

Está claro que la carretera que une al suroriente del Valle con Cali y el puente de acceso a la ciudad son necesidades que no dan espera. Ante esa realidad deben quedar atrás los argumentos que impiden hacer las obras para que las autoridades de la región dediquen sus esfuerzos a lograr la solución que reclaman los vallecaucanos. Hablar de la carretera que de Candelaria conduce a Cali se transformó en un problema que parece insoluble. La razón está en el fracaso de la iniciativa que pretendió construirla mediante el sistema de peajes y que llevó a una condena de grandes proporciones al departamento del Valle. Está ante todo la politización de esa decisión por quienes convirtieron el pago de peajes a los vehículos que transitarán por la vía en enemigo de la gente, lo que llevó a renegociaciones y a la cancelación del contrato. Así, la iniciativa fracasó, mientras el tráfico se aumentó en forma dramática, impulsado en gran parte por los vehículos que encuentran allí la forma de evadir el peaje de la autopista entre Cali y Palmira. Pero también ha influido la ubicación de la Central Mayorista de Cavasa, que genera un flujo en la circulación de vehículos de carga. Y está también el hecho cierto de que en los municipios de Candelaria, Pradera y Florida ha crecido el número de personas que viven allí y tienen su trabajo en Cali. Como si fuera poco, el desarrollo de barrios a menos de dos kilómetros del puente de Juanchito ha ido creciendo. Son casas y centros comerciales que tributan a Candelaria y son habitados por cientos de familias que tienen su centro de actividades en Cali. Lo cual aumenta la demanda de una vía cuyas capacidades y características fueron definidas en la década de los años 50, cuando la zona era sólo de uso agropecuario y apenas despuntaban el aeropuerto de entonces o algunas industrias e ingenios azucareros. Toda esa realidad es la que afecta a la vía. Y se refleja en primer lugar en el puente sobre el río Cauca, ubicado en el corregimiento de Juanchito. Además de acusar el paso de los años, la falta de mantenimiento y el abuso de sus usuarios, es ya un obstáculo donde los usuarios pasan hasta una hora para atravesarlo. Y qué decir de la carretera, cuyo desgaste y saturación la ubican entre las de mayor accidentalidad de Colombia. Hay pues un enorme problema que se debe resolver pensando en los usuarios y en las ventajas que brinda su solución. Si bien tiene que ver con Cali como destino, el asunto debe ser mirado desde los beneficios que generará para los habitantes de las ciudades y veredas vecinas, y para sus arcas. Para ello deben conseguirse recursos públicos como las participaciones en las regalías o los aportes municipales, departamentales y nacionales, o privados como los peajes y las contribuciones de valorización. Por eso, es el momento para impulsar la construcción de una vía adecuada para unir a Cali con Candelaria, Pradera, Florida y el norte del Cauca, incluidos los puentes que deban hacerse sobre el río Cauca. Su influencia y las bondades que ofrece para toda la región reclaman de la voluntad política para llevarla a cabo.

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