Un sainete en la ONU

Un sainete en la ONU

Enero 20, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Se requeriría de un acto de prestidigitación para obtener, no un acuerdo de paz, sino una engañosa ilusión de paz en Siria, que puede ser más peligrosa que la guerra misma, pues adormece a la comunidad internacional y deja vía libre a los violentos de uno y otro bando.

En septiembre pasado, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la resolución para destruir el arsenal químico de Siria y también para “convocar, lo más pronto posible, a una conferencia internacional sobre Siria para implementar el llamado Comunicado de Ginebra”. La resolución también establecía que “todas las partes en Siria se comprometan seria y constructivamente” a “lograr la estabilidad y la reconciliación”.La pomposamente llamada Conferencia Internacional tendrá lugar el próximo 22 de enero en Ginebra. Viene cocinándose desde mayo de 2013, cuando el secretario de Estado de los Estados Unidos, Jhon Kerry, anunció que Siria se estaba deslizando hacia “el caos” y propuso que todas las partes se comprometieran a trabajar en un proceso de paz. Claro está, sin definir cuáles consideraba “las partes”. No obstante el vacío anterior, el propósito recibió un impulso con el acuerdo logrado para desmantelar el arsenal químico en poder del gobierno sirio, por lo que la resolución de septiembre también estableció que “todas las partes en Siria se comprometan seria y constructivamente” a “lograr la estabilidad y la reconciliación”.Grandes palabras para embaucar a las audiencias internacionales y preparar la inminente Conferencia Internacional, también denominada ‘Ginebra II’, sin que hasta el momento los sectores en conflicto en Siria hayan dado una sola muestra de su voluntad de paz. Y menos de acogerse al documento preparatorio que habla de “una transición que ofrezca la posibilidad de que el futuro pueda ser compartido por todos en Siria, y pueda ser implementado en un ambiente de seguridad y sea fiable”.Pero el gobierno de Al Assad, aunque anunció que participaría en la Conferencia, advirtió que “no entregaría el poder a nadie”. Y agregó que su presencia en la reunión sería para atender a la principal demanda del pueblo sirio, que, según las palabras de su Canciller es “la eliminación de los terroristas”. Es decir, de la oposición.Ésta por, su parte, una especie de bulto de anzuelos donde hay de todo, desde liberales moderados hasta fuerzas de Al Qaeda, y que será representada por el Consejo Nacional de Coalición, ha advertido en todos los tonos que el prerrequisito de cualquier acuerdo es la renuncia de Bassar Al Assad. Y el movimiento de oposición que lucha en el terreno, el Ejército Libre de Siria, dijo que sus aliados no irán a Ginebra porque no se ha dejado en claro si las negociaciones conducirán a la renuncia del presidente al Asad. Mientras que el Frente Islamista y ha denominado a esta Conferencia como “una traición”.¿Cómo se logrará que la Conferencia Internacional tenga algún éxito si ninguna de las fuerzas enfrentadas ha manifestado su voluntad de paz? No solo en los hechos, sino ni siquiera en el papel. Se requeriría de un acto de prestidigitación para obtener, no un acuerdo de paz, sino una engañosa ilusión de paz, que puede ser más peligrosa que la guerra misma, pues adormece a la comunidad internacional y deja vía libre a los violentos de uno y otro bando.La ONU interpretará un sainete costoso, en especial para el pueblo sirio.

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