Un paso más

Marzo 26, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Cinco años pasaron para que se empezara a cumplir la delimitación de páramos en Colombia. Con los ocho ecosistemas a los que se les definió su área de reserva se avanza en ese proceso, pero los pasos son tímidos frente al 75% de los que falta por intervenir"

Cinco años pasaron para que se empezara a cumplir la delimitación de páramos en Colombia. Con los ocho ecosistemas a los que se les definió su área de reserva se avanza en ese proceso, pero los pasos son tímidos frente al 75% de los que falta por intervenir y cuando se sabe que los controles de protección no han sido efectivos.Para entender la importancia de la decisión tomada el martes anterior hay que recordar que los páramos sólo se encuentran en seis países en el mundo y que en Colombia está el 50% del total de los que hay en el Planeta. Además, que en ellos nace el 70% de los ríos del país, de los cuales se abastece la mayoría de la población, así como su condición de esponjas que absorben y degradan buena parte del dióxido de carbono que emite la humanidad y tanto daño le hace al medio ambiente.Lo otro para recabar es el deterioro sufrido por los páramos durante décadas, que los tiene en tal peligro que, de no hacerse algo ya, el 56% habrá desaparecido en menos de 15 años. A ese extremo los ha llevado la intervención inapropiada de sus suelos con actividades que pasan por la expansión de las áreas para ganadería y cultivos, hasta la perversa minería que ha abierto sus entrañas sin reparar en el mal que le provoca a sus suelos.De esos daños aún incalculables Colombia se hizo consciente hace años. Pero entre decisiones y trámites se ha demorado en actuar según le corresponde, tal como se evidencia por el tiempo que ha pasado desde la expedición de la Ley 1450 de 2011 que ordenó su delimitación. Hasta esta semana el proceso sólo se había adelantado con Santurbán, acelerado por la presión de la comunidad, y ahora con ocho más que abarcan un área de 100.000 hectáreas. Entre ellos suman 198.000 Ha., cifra mínima frente a 1,9 millones de hectáreas que tienen 34 páramos nacionales.Para el Valle la buena noticia es que dos de sus ecosistemas, los Farallones de Cali y Tatamá al norte del Departamento, están entre los beneficiados y deben reforzarse la acciones para garantizar su protección. En el Parque Natural Farallones son 2.070 hectáreas que deberán vigilarse para evitar que la minería ilegal siga clavando sus garras destructoras en sus suelos o desviando el curso de sus quebradas. También significa sacar a invasores y controlar actividades como el pastoreo o la agricultura de pancoger, únicas permitidas en zonas de reserva.La cuestión es cómo se hará si hasta ahora ha sido imposible que el Dagma y la CVC, autoridades ambientales de la región, instalen al menos los puestos de control en los ingresos al Parque, que debieron estar operando desde hace tres meses. O si no se cuenta con recursos para hacer la más sencilla de las tareas: recabar la información catastral de todos los predios que se encuentran en la zona para evitar que se negocien de manera ilícita.Si bien se deben reconocer los avances evidentes que se han hecho, la tarea de salvar los páramos está aún a medio camino, o menos aún, del que se necesita recorrer. La delimitación de todos ellos es urgente, como lo es aún más que su protección sea una responsabilidad asumida por todos, incluidas las comunidades aledañas. Sólo así los páramos encontrarán salvación.

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