Un nuevo fracaso

Un nuevo fracaso

Abril 29, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...Hoy, la situación de Emcali es por lo menos confusa y la intervención de la Superintendencia se ha convertido en un hecho indeseado, por haberse prorrogado once años y no tener asomos de terminar en tanto no se logre la negociación de las telecomunicaciones...".

Por física falta de interés en la oferta, la Gerente Interventora encargada de Emcali debió aplazar la apertura de la licitación para conseguir un socio en la empresa de comunicaciones de la entidad caleña. ¿Cuántos hechos como ese deberán ocurrir para que el Gobierno Nacional se comprometa con los caleños en divulgar la situación de la empresa y en resolver su futuro?Hace unas semanas se cumplieron once años de la intervención que decretó la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios en la empresa que por años fue símbolo de progreso y empuje de la capital vallecaucana. Aunque dolorosa, la medida fue necesaria ante el lastimero estado en que la dejó la mezcla de clientelismo y corrupción. En efecto, su liquidación era inminente y el desgobierno la pauta que permitía el peor de los desgreños administrativos.Los caleños aceptaron con resignación tal medida. Y después, confiaron en el compromiso del entonces presidente Álvaro Uribe de evitar su liquidación, además de apoyarla para resolver su crisis financiera y administrativa. Así se hizo, si bien no fue posible lograr una información clara y definitiva sobre el verdadero estado de Emcali. Sus perspectivas futuras fueron manejadas por especulaciones antes que por realidades y planes estructurales que trazaran un norte donde se rescatara la gobernabilidad y se fijaran líneas a los gobiernos municipales para evitar el regreso de los vicios funestos.Y los bandazos empezaron a hacerse notorios, produciéndose nombramientos y retiros en la Gerencia de Emcali, que se realizaban sin consultar a los caleños. Fue entonces cuando empezaron a aparecer señales de descontento, olímpicamente desconocidas por una entidad que, como la Superintendencia, tiene facultades para proteger la prestación de los servicios públicos pero no para quedarse de manera ilimitada en la administración de las empresas. Y cuando se empezó a sospechar de la influencia de intereses políticos en la prolongación de una medida que por su naturaleza debe ser temporal.A tal punto han llegado las cosas, que desde hace seis meses Emcali no tiene siquiera un gerente interventor en propiedad. Es tan grave su pérdida de credibilidad por esa manera de tratar lo que es el patrimonio de Cali que, sumada a las complejidades que afectan el negocio de las telecomunicaciones, han hecho fracasar los tres intentos por abrir una licitación para conseguir el socio que impida la desaparición de ese componente y le entregue a la empresa recursos necesarios para, según los voceros de la Superintendencia, completar su redención y devolverla a sus propietarios. Hoy, la situación de Emcali es por lo menos confusa y la intervención de la Superintendencia se ha convertido en un hecho indeseado, por haberse prorrogado once años y no tener asomos de terminar en tanto no se logre la negociación de las telecomunicaciones. La pregunta es si el Gobierno Nacional está dispuesto a continuar una medida extraordinaria que de necesaria se transformó en anómala e inconveniente, en la medida en que nadie sabe para dónde va la que alguna vez fuera la empresa modelo de Colombia en materia de servicios públicos.

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