Un mes de polémica

Febrero 20, 2017 - 04:08 p.m. Por: Editorial .

A un mes de su posesión, Donald Trump es el nombre más consultado en los medios de comunicación, y las redes sociales del planeta. Su gestión apunta cada vez más hacia la polémica y su prestigio a la baja, como lo indica una encuesta en la cual solo 39% de sus conciudadanos aprueban su gestión.

¿Qué ha hecho el nuevo Presidente de los Estados Unidos? Es verdad que Trump ha intentado cumplir sus compromisos, pero muchas veces ha tenido que echar para atrás. La razón es que el mandatario ha dejado en evidencia que no conoce el funcionamiento del Estado y de las instituciones, muy diferente a las empresas que manejó y aún opera como su propietario.

El primer aspecto es su gabinete. Sus nombramientos han confirmado muchos de los temores. La mayoría de sus secretarios tienen antecedentes en las áreas que deberán manejar, algunos con conflictos de intereses o problemas que los hacen fácilmente cuestionables y demandables.

Otros han sido insostenibles, como el exasesor de Seguridad Nacional Michael Flynn, quien debió renunciar por relaciones con Moscú que las entidades de seguridad estadounidenses le comprobaron, y por mentir. Y el de la Secretaria de Educación, que obligó a usar el voto del Vicepresidente Pence para asegurar su ratificación, por primera vez en la historia.

El manejo de las relaciones internacionales deja una sensación de caos. De las peleas telefónicas con el Presidente de México y el Primer Ministro de Australia a las amenazas contra China y la Otan o la intromisión en asuntos europeos, Trump ha pasado a matizar sus afirmaciones, comprendiendo que no es bueno despertar oleadas contra los Estados Unidos.

En la política de cierre de fronteras y expulsión de inmigrantes ilegales las cosas tampoco han alcanzado los niveles que se esperaban, gracias a que los Estados Unidos de América han dado prueba del poder de las instituciones. En este caso, de los jueces que a buena hora se atravesaron a los atropellos contra el derecho de gentes.

Sin embargo, ya muchos han sido expulsados, y a otros se les impide la entrada al país a pesar de contar con sus visas en regla, por el mero hecho de tener una nacionalidad que los convierte en indeseados.

Pero quizás sí hay una forma reprobable de proceder que Trump ha repetido en estos 30 días. Es la descalificación de la prensa, valor de cualquier democracia, pero más aún en esa nación, donde representa los intereses ciudadanos como quizás en parte alguna del planeta.

Temiendo el poder de fiscalización de los poderosos medios de su país, el presidente usa la grosería y las mentiras que desdicen de su investidura. Y lo seguirá haciendo, como quedó claro en la atropellada rueda de prensa de la semana pasada, donde pretendió mostrar una imagen de acción coordinada.

Sin duda, la llegada del magnate a la presidencia de los Estados Unidos y las expectativas por la rebaja en los impuestos, han impulsado los mercados. Pero siguen abiertos los interrogantes y los temores sobre cuál es el futuro que le espera a la primera potencia. Trump y su partido tienen la respuesta.

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