Un debate apasionante

Un debate apasionante

Abril 24, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Así, la segunda vuelta del próximo 6 de mayo enfrentará a un disminuido Sarkozy con un radiante Hollande, en torno a las medidas para evitar que Francia entre en las dificultades por las que pasa España".

En la primera vuelta para las elecciones presidenciales sucedió lo que vaticinaban las encuestas: el socialista Francois Hollande derrotó al presidente Nicolás Sarkozy, aunque no le alcanzó para evitar la segunda vuelta. Luego, con importante votación, se situó el partido de Marianne Le Penn, que representa un nacionalismo de derechas, de corte racista, y cuyas preocupaciones centrales son la seguridad y la oposición a la emigración. En cuarto lugar figuró otro movimiento radical, el Frente de Izquierda del candidato Jean Luc Mélenchon.En términos generales puede decirse que el resultado responde a las angustias de Francia que siente cómo la crisis financiera está tocando a sus puertas. Y a los malos resultados de la gestión de Sarkozy, que no logra reavivar la economía, mantiene un 10% de población desempleada y es visto como un presidente megalómano, a quien le gusta estar rodeado de los poderosos del mundo, mientras poco hace para aliviar la situación de los pobres de Francia.Tampoco cayó bien su descarada intención de apropiarse de las banderas de Le Penn al anunciar que detendrá la entrada a Francia de inmigrantes, al tiempo que señalaba que votar por Marianne era abrirle paso a la irresponsabilidad del socialista Hollande. Éste, a su vez, prendió las alarmas para el resto de la Unión Europea al anunciar un aumento masivo de la inversión pública, reducción de la edad pensional de 62 a 60 años e impuesto del 75% a los ingresos de más de un millón de euros, entre otras medidas.Claro que esas medidas suenan bien a los oídos del elector de clase media y trabajadora, que no quiere ver afectada su calidad de vida y culpa a los más ricos de la crisis financiera internacional. Por eso mismo el más moderado Francois Bayou, que defiende las medidas adoptadas en la eurozona para controlar el gasto y reducir los déficits, fue el más damnificado al quedar en el quinto lugar entre los aspirantes.Así, la segunda vuelta del próximo 6 de mayo enfrentará a un disminuido Sarkozy con un radiante Hollande, en torno a las medidas para evitar que Francia entre en las dificultades por las que pasa España. Será una dura batalla que, a más de los franceses tendrá observadores en todo el planeta, en la medida en que su resultado puede definir el futuro de Europa.Aunque las encuestas vaticinan otro triunfo de Hollande, la última palabra no está dicha y tanto Le Penn, como Mélenchon y Bayou tendrán especial importancia. El socialismo no llega al poder en Francia desde el gobierno de Mitterand, que no dejó un buen balance en el manejo económico. Esto lo ha recordado Sarkozy, recabando la necesidad de un “hombre fuerte” capaz de tomar las medidas de austeridad que el país necesita.Pero Hollande insiste en que la austeridad comienza por el gobierno, aludiendo al estilo derrochador de Sarkozy, y reiterará una idea que hasta ahora le ha dado dividendos: los pobres no tienen por qué pagar el estropicio de los ricos. Idea que, de calar, puede incendiar a Europa acabando con la dictadura fiscal de la Eurozona. Por eso, el debate presidencial en Francia será apasionante.

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