Un año político

Diciembre 28, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...Allí se vio una vez más la impotencia de los partidos para imponer una conducta homogénea, impulsada sin duda por el llamado ‘voto preferente’, una forma de convertir en rivales a los mismos compañeros de lista y de obligar al uso desbordado de recursos económicos o de maniobras como la compra de votos y el fraude".

La política tuvo protagonismo principal en el 2010, toda vez que fue un año en el cual se eligió un nuevo presidente de la República y se renovó el Congreso. Pero quedó pendiente la reforma estructural que asegure la transparencia de los procesos electorales, fortalezca la institucionalidad de los partidos y termine con las organizaciones de garaje que convierten en un negocio privado la representación popular.El año se inició con la incertidumbre de una posible reelección del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez. Tal circunstancia se convirtió en una especie de represamiento que impedía definir quiénes aspirarían a sucederlo, toda vez que su favoritismo entre los electores hacía prácticamente imposible pensar en otras opciones. Por eso, la sentencia de la Corte Constitucional declarando la ilegalidad del acto que autorizaba esa segunda reelección desencadenó una campaña inédita en Colombia, tanto por su brevedad como por su intensidad. Se consolidó entonces el nombre de Juan Manuel Santos como candidato del Partido de la U, al lado de Noemí Sanin como representante del Partido Conservador, de Antanas Mockus por el fortalecido Partido Verde y de Gustavo Petro por el Polo Democrático Alternativo. En esa campaña fueron notorios tanto los errores de Mockus, que dieron al traste con el favoritismo impulsado por el deseo de cambio de un sector importante de los colombianos, como los intentos de Andrés Felipe Arias por atravesarse a las aspiraciones de una candidatura conservadora y la división profunda que afecta a la izquierda en nuestro país, con características casi irredimibles.Y en tres meses fue elegido Juan Manuel Santos. A su llegada, la relación entre las fuerzas políticas tuvo un giro importante de la mano de su propuesta de Unión Nacional. Aunque siempre que llega un nuevo gobierno se producen acercamientos y expectativas que abren un compás de espera, esta vez se llegó a un acuerdo entre casi todos los partidos con representación en el Congreso, que llevó a una de las legislaturas más productivas de los últimos tiempos.Pero las elecciones del Congreso desnudaron de nuevo las enormes falencias de la política en Colombia. Allí se vio una vez más la impotencia de los partidos para imponer una conducta homogénea, impulsada sin duda por el llamado ‘voto preferente’, una forma de convertir en rivales a los mismos compañeros de lista y de obligar al uso desbordado de recursos económicos o de maniobras como la compra de votos y el fraude. Denunciados incluso por el Registrador Nacional, esos vicios fueron patentes en el Valle, donde la Gobernación fue convertida en sede de campaña. En el Congreso hace tránsito la cuarta reforma política de los últimos tres años. Ojalá el 2011 se convierta en el año en que Colombia modernizó la manera de elegir a quienes desempeñan los cargos de representación popular y en que se recuperó la institucionalidad de sus partidos, exigiéndole a su vez la responsabilidad que tienen frente a sus electores. Será la manera de devolverle la respetabilidad a la política, así como la confianza y la credibilidad a la democracia de nuestro país.

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