Turno para las víctimas

Junio 10, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"En esas condiciones, el comunicado puede tomarse como el anuncio de que continúa la voluntad de buscar un acuerdo para terminar el conflicto. Pero debe tenerse en cuenta que lo que la inmensa mayoría del país reclama es que las Farc reconozcan su responsabilidad en la tragedia humanitaria que han causado durante 60 años, comprometiéndose a resarcir a sus víctimas y a cesar su violencia irracional".

El pasado sábado, las delegaciones del Gobierno Nacional y de las Farc que negocian el fin del conflicto emitieron un comunicado que contiene la “Declaración de principios para la discusión del punto cinco de la agenda: víctimas”. Si bien puede interpretarse como un avance al definir los puntos sobre los cuales se basará la discusión y permitir la presencia de los grupos de víctimas, es claro que aún no puede hablarse de un acuerdo final sobre el asunto.El comunicado enumera los 10 puntos sobre los cuales girará a discusión: El reconocimiento de las víctimas y “de responsabilidad”. La participación de las víctimas en la negociación y la reparación “por los daños que sufrieron a causa del conflicto”. El “esclarecimiento de la verdad”, las garantías de protección y seguridad y la de no repetición, así como el principio de reconciliación y el enfoque de derechos. Queda de esa forma compendiado el derrotero a seguir para negociar el acuerdo final sobre el que debe considerarse el peor resultado de la violencia en la Nación colombiana. En efecto, el que ahora se denomina conflicto ha producido siete millones de víctimas. Y según la Unidad de Víctimas de la Presidencia de la República, el 40% de ellas fueron causadas por las Farc. Según los estimativos oficiales, en el 2013 hubo 1067 víctimas más, el 43% de las cuales fueron de la guerrilla. Lo que da una idea del porqué existe tanto recelo entre los colombianos, que ven cómo se negocia, se ofrecen treguas y se habla de paz, mientras se sigue atacando con crueldad a la población.Pero esas son las condiciones pactadas para realizar los diálogos en La Habana. Lo siguiente es esperar a que las delegaciones de víctimas que viajarán a Cuba para hablar ante la mesa de negociación no sean manipuladas, y se pueda oír a las víctimas verdaderas, aquellas que han sufrido los vejámenes en Bojayá, o la masacre de los diputados del Valle, o los innumerables crímenes cometidos por el que se autodenomina “ejército del pueblo”.Lo que sigue es la negociación del punto número cinco. Los representantes del Gobierno han hecho un esfuerzo serio por mostrar un avance sin descuidar su obligación de no otorgar concesiones precipitadas. Por eso no debe hablarse de un acuerdo definitivo. También es necesario resaltar que esa negociación sobre el punto cinco deberá continuar cuando ya ha terminado el proceso para la elección del nuevo Presidente. Con lo cual se le quita una gran carga a su credibilidad, además de permitir que haya una atención mayor a lo que está ocurriendo en Cuba. En esas condiciones, el comunicado puede tomarse como el anuncio de que continúa la voluntad de buscar un acuerdo para terminar el conflicto. Pero debe tenerse en cuenta que lo que la inmensa mayoría del país reclama es que las Farc reconozcan su responsabilidad en la tragedia humanitaria que han causado durante 60 años, comprometiéndose a resarcir a sus víctimas y a cesar su violencia irracional. Y que la negociación no se convierta en una oportunidad para montar un tribunal de acusaciones contra la Fuerza Pública, so pretexto de encontrar toda la verdad.

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