Turno para la diplomacia

Turno para la diplomacia

Agosto 12, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La reunión de Santa Marta produjo un giro..."

En medio de las actitudes entre populistas y folclóricas del presidente Hugo Chávez, la reunión de Santa Marta produjo un giro en las relaciones entre Colombia y Venezuela. Ahora, y como ha sucedido en ocasiones anteriores, la diplomacia y las buenas maneras parecen recuperar el sitio que les corresponde para resolver diferencias y buscar beneficios recíprocos entre las partes.Atrás parecen quedar los insultos de Chávez contra el hoy presidente Juan Manuel Santos, a quien tildó de “mafioso” y calificó como una “amenaza”. Atrás también parecen quedar sus defensas estridentes de las Farc y el ELN y su interés en imponer su revolución bolivariana en el continente y su ‘plan de paz’ en nuestro país. Para la historia quedará su afirmación de nunca haber apoyado ni socorrido a la guerrilla expresada en medio de declaraciones de amor, frases del Libertador y una que otra cita forzada de Gabriel García Márquez. Al frente queda la reconstrucción de los lazos con el nuevo gobierno, rotos según él por la incomprensión del anterior. Bastaron la posesión del presidente Santos, sus sobrias y prudentes palabras, el estilo de su Canciller y el gesto hacia Nicolás Maduro, para ordenar la reanudación de las relaciones oficiales. A juzgar por la declaración de principios firmada en Santa Marta, ahora se hablará de nuevo de negocios, de pagar los US $800 millones que le deben a los exportadores colombianos desde el 2009 y de reparar los daños causados a la zona fronteriza, a sus habitantes y a su economía. Y por allá, en el quinto numeral de la declaración de principios, se habló de constituir una comisión de seguridad. Es de imaginar que tanto en los encuentros entre la canciller María Ángela Holguín y su colega Maduro como en la conversación privada de los dos Presidentes quedó aclarado el peligroso asunto de la presencia de las Farc y el ELN en territorio venezolano y de la protección que les brinda la revolución bolivariana. Y toca deducir que fueron desvirtuadas las denuncias que presentó Colombia ante la OEA o los documentos que presentaron periodistas españoles, reproducidos por los medios de comunicación internacionales. En esas condiciones, el país debería amanecer agradecido por los gestos de confraternidad y el tono moderado que usó el presidente Hugo Chávez en Santa Marta, “tierra santa”, según su expresión. Más aún cuando fue sorpendido con la inmediata designación de un nuevo embajador en Caracas, síntoma de que hay un nuevo amanecer en las relaciones colombo venezolanas. Y estará gratamente impresionado por las gestiones para propiciar el acuerdo del Secretario de Unasur, organización que hasta hace pocos días era usada para amenazar a Colombia con juicios y condenas.Pero muchos colombianos se muestran escépticos, inquietos ante la realidad de que los encuentros del pasado casi siempre fueron seguidos de discriminaciones e insultos contra nuestro país, y ante las evidencias que conoce sobre los afanes del Presidente vecino de intervenir en los asuntos de Colombia. Ojalá, esas preocupaciones hayan tenido respuestas sinceras en la cumbre de Santa Marta.

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