Transparencia y solidaridad

Transparencia y solidaridad

Febrero 18, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Ahora se espera que los organismos fiscalizadores lleguen hasta el fondo de un asunto que compromete la credibilidad del Ejército, la Institución más respetada de Colombia y a la cual le debe tanto la Nación. Por eso mismo hay que rodearla de garantías y respaldo, como el pilar sobre el cual reposan la tranquilidad y la democracia".

Respondiendo a los llamados del Gobierno y a la creciente inquietud en el país por las denuncias conocidas, las entidades de control y la Fiscalía General de la República empezaron a realizar las diligencias necesarias para esclarecer lo que ocurre con la contratación del Ejército. No obstante, esas gestiones no alcanzan a reparar el daño que se ha cometido contra el honor y la credibilidad de la institución más querida y respetada por los colombianos. Es que ya son dos grandes escándalos los producidos en menos de quince días, a raíz de revelaciones presentadas por la revista Semana. El primero de ellos se refirió a una trama en la que al parecer se mezcla la actividad legítima de las autoridades para usar la inteligencia e intervenir comunicaciones que puedan atentar contra la seguridad del Estado y de los ciudadanos, con una en la cual se han ‘chuzado’ de manera ilegal correos y teléfonos pertenecientes a dirigentes políticos de todos los partidos, a funcionarios del Estado, periodistas y personas del común sin relación alguna con sospechosos o delincuentes.El último es de una gravedad insospechada. Se trata de hechos de corrupción que se originan desde una cárcel para Oficiales y tienen como principal protagonista al coronel Róbinson González del Río, causante de la salida del magistrado Henry Villarraga del Consejo Nacional de la Judicatura. Ahora, algunas de las grabaciones reveladas por la revista, que datan de hace dos años, dan a entender que existe una red que influye en la contratación directa del Ejército, en especial, en su componente aéreo. Las revelaciones obligaron al Gobierno a proceder en forma inmediata para tratar de aclarar lo que estaba sucediendo. Producto de ello es el reconocimiento del señor Ministro de Defensa sobre irregularidades en algunos contratos celebrados por la aviación del Ejército y el retiro fulminante de tres coroneles, entre los que se incluyen el que está hoy en el centro del escándalo y la cadena de mando de la seguridad en las cárceles militares, en las cuales González gozaba de privilegios inexplicables.Ante el escándalo, el general Javier Rey Navas, jefe de operaciones de las Fuerzas Militares y anteriormente director de la Aviación del Ejército, pidió su retiro, contradijo lo informado por Semana y anunció la defensa pública de él y de la Institución Militar. Gesto que se reconoce como un aporte para que se haga una investigación sin presiones tanto como la demostración de inconformidad sobre el tratamiento que está recibiendo el Ejército. Sin embargo, con su retiro se está dando a entender una división al interior de las Fuerzas Armadas que preocupa por sus consecuencias. Ahora se espera que los organismos fiscalizadores lleguen hasta el fondo de un asunto que compromete la credibilidad de la Institución más respetada de Colombia y a la cual le debe tanto la Nación. Por eso mismo hay que rodearla de garantías y respaldo, como el pilar sobre el cual reposan la tranquilidad y la democracia. Lo cual no debe implicar que se detengan las investigaciones o se deba silenciar la verdad de lo que ha sido denunciado.

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