Traficantes de miseria

Traficantes de miseria

Agosto 03, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

La UE pierde hoy la batalla en los mares donde su flota es incapaz de cerrarle el paso a las pateras de la muerte y la miseria. Como igual la pierde en tierra. Ahí está para la muestra el puerto de Calais, que da paso al Eurotunel, desbordado en estos días por millares de inmigrantes dispuestos a jugarse la vida como polizones de los trenes que comunican a Francia con Inglaterra.

La definición de “plaga” con que el primer ministro David Cameron calificó a los inmigrantes ilegales que intentan entrar en el Reino Unido por el eurotúnel reabre el debate sobre un problema que hace rato se convirtió en el mayor dolor de cabeza de la Unión Europea. El reciente Eurobarómetro, encuesta realizada en la primavera pasada, dice que la mayor preocupación para el 38% de los ciudadanos de la UE son los inmigrantes ilegales. Lo cual lo ubica por encima de la situación económica (27%) y el desempleo (24%). Por supuesto, definiciones como la de Cameron ayudan poco en la solución, más aún cuando su pretensión exclusiva es aislar al Reino Unido de un problema continental, sin importarle mucho la suerte de sus socios de la Unión. El líder conservador tampoco plantea muchas respuestas a los desafíos de un fenómeno que arranca en las entrañas del África revuelta, de la que sacan provecho mafias que se lucran a cambio de la peor tragedia humanitaria de nuestros días.Ése es el asunto: ¿cómo poner freno a los traficantes que tienen como punto de partida a Libia? Allí llegan nacionales de muchos más países que intentan dar con el sueño europeo de confort, o por lo menos, de una mejor calidad de vida, y terminan padeciendo toda suerte de exclusiones basadas en su carácter de ilegales. Eso sin olvidar que son usados como argumento a movimientos políticos que hacen de la xenofobia la mejor forma de conseguir adeptos. La UE pierde hoy la batalla en los mares donde su flota es incapaz de cerrarle el paso a las pateras de la muerte y la miseria. Como igual la pierde en tierra. Ahí está para la muestra el puerto de Calais, que da paso al Eurotunel, desbordado en estos días por millares de inmigrantes dispuestos a jugarse la vida como polizones de los trenes que comunican a Francia con Inglaterra.Aunque esa es sólo una muestra. Según la Agencia Europea de Fronteras, entre enero y mayo han entrado a su territorio 95 mil personas por huecos abiertos en Grecia, Bulgaria, Italia y Malta, mientras Hungría ha visto pasar 50 mil personas provenientes en su mayoría de África y con destino, preferiblemente, al Reino Unido. El precio que los contrabandistas exigen a sus presas es casi siempre 1800 euros. Pero tienen distintas tarifas según el destino. Son mafias conocidas, fáciles de ubicar que se valen de la desidia y a veces de la complicidad de funcionarios europeos.Y en el terreno político tampoco hay muchos avances. La propuesta de asignar cuotas de refugiados ha encontrado rechazos enérgicos de varios miembros de la UE, comenzando por España, Hungría, los países bálticos y Polonia, que se atienen al hecho de que la Unión no puede obligar el cumplimiento de esas cuotas.Así las cosas, las opciones se reduce al escenario más complejo: una solución a conflictos que, no parecen tener salida a corto plazo. O el más práctico y sensato: la persecución a quienes hacen de la muerte y de la miseria de los desarraigados un negocio inhumano que merece las penas más duras. Son delincuentes que no merecen las consideraciones de las que hoy gozan.

VER COMENTARIOS
Columnistas