Tradición y populismo

Marzo 03, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Luego del llamado supermartes, día que debería aclarar el futuro de la campaña por las candidaturas a presidente de los partidos de los Estados Unidos, las preocupaciones van en aumento. En una campaña en la cual parecería estar actuando el estilo de demócratas y republicanos, las cosas no parecen hoy tan claras como en todas las elecciones anteriores".

Luego del llamado supermartes, día que debería aclarar el futuro de la campaña por las candidaturas a presidente de los partidos de los Estados Unidos, las preocupaciones van en aumento. En una campaña en la cual parecería estar actuando el estilo de demócratas y republicanos, las cosas no parecen hoy tan claras como en todas las elecciones anteriores. La culpa de ese panorama está en un hombre que parece empeñado en despertar más pasiones que racionalidades. Es Donald Trump, el millonario que empezó su aspiración como un personaje exótico en la política tal vez más tradicional del mundo y ahora se ha transformado en el posible nominado como candidato oficial del Partido Republicano. El pasado martes, once estados por cada partido votaron para elegir los delegados a las convenciones demócrata y republicana que definirán sus candidatos a la presidencia de los Estados Unidos. El complicado sistema que va desde asambleas hasta votaciones directas, arrojó dos ganadores, la señora Hillary Clinton y el señor Trump.En el lado demócrata se produjo una ventaja importante de la señora Clinton sobre su competidor Bernie Sanders, quien es conocido por sus ideas socialistas y su insistencia en proponer una mayor intervención del Estado en la vida de los estadounidenses. Aunque esas ideas parecen extravagantes en el país donde mandan el capitalismo y el individualismo, han ido captando seguidores entre los jóvenes y los inconformes, frente a una candidata con un discurso lo más conservador posible, que no parece entusiasmar al auditorio. Frente a lo que ocurre en el Partido Republicano, la contienda demócrata parece un ejercicio de lo políticamente correcto, es decir, mandar un mensaje que llame la atención sin causar alarma. Por el contrario, el partido de Abraham Lincoln está inmerso en una lucha de mensajes estridentes y desafíos racistas y religiosos que despiertan inquietud en sus jefes y en sectores que ven con alarma lo que puede llegar si su candidato es el magnate.En el supermartes, y luego del susto que produjo el arranque en New Hampshire, la señora Clinton logró marcar una tendencia ganadora. Lo cual quiere decir que la campaña demócrata estará enmarcada por la experiencia y el mensaje que no cause inquietudes, desechando el socialismo del senador Bernie Sanders, que en Europa estaría cerca de lo tradicional.Pero el terremoto despierta en el lado republicano por cuenta de las propuestas entre bárbaras, agresivas y sectarias de Trump, y la incapacidad de sus contendores para contrarrestarlo. Es que los votantes parecen tomar en serio al novedoso candidato, ante la preocupación creciente de los líderes del más conservador partido en los Estados Unidos.El mundo también está inquieto ante la posibilidad de que Trump sea candidato y posible presidente de la gran potencia. El hasta ahora particular personaje en la política estadounidense, se transforma en factor de intranquilidad. Las reacciones de los directivos de su partido y las encuestas sugieren que el efecto Trump no durará mucho. Pero no hay que descuidar el populismo.

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