Tierra de nadie

Mayo 29, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Aparte especial merecen los niños y menores de edad que son explotados sin compasión en el infernal círculo de vicios y crímenes que atrapan la zona. Son miles de seres humanos caídos en la adicción o hijos de consumidores, para quienes no existe un horizonte distinto a la vida azarosa y el sometimiento a las más alarmantes formas de subsistencia.

A pocos días de cumplirse los dos meses del plazo fijado por el presidente Juan Manuel Santos para erradicar la ‘olla’ ubicada en el barrio El Calvario de Cali, el informe de la Policía Metropolitana indica un cumplimiento de sus metas. No obstante, la toma por las autoridades descubrió la complejidad de un problema que supera con creces la persecución a los delincuentes y desnuda las consecuencias del abandono que se traduce en tragedias humanas y sociales de consecuencias lamentables. En su informe sobre los resultados de la intervención, el Comandante de la Policía Metropolitana hizo un pormenorizado inventario de los logros alcanzados. Desde las cantidades de drogas ilícitas decomisadas, hasta los inmuebles que fueron allanados y que serán confiscados en aplicación de las normas contra el narcotráfico, pasando por la cantidad de personas de todas las edades que fueron encontradas en la zona vinculadas al consumo. De todas maneras, ya se puede ver un cambio en el sector que comprende más de 20 manzanas del centro de Cali. La pregunta es qué se va a hacer para mantener despejada de delincuentes esa amplia zona, otrora próspera y hoy en manos de una decadencia estremecedora. Se sabe que en sus inmediaciones se construirá la nueva sede de la Fiscalía General de la Nación y la estación central del Sistema de Transporte Masivo. También se conoce la intención de impulsar proyectos de renovación urbana, a cargo del Gobierno Municipal. Pero estas iniciativas, importantes y necesarias, no parecen ser parte de un plan articulado con la erradicación que ordenó el Gobierno Nacional. De otra parte, el general Fabio Alejandro Castañeda informó sobre los resultados positivos en el propósito de desmantelar tres organizaciones criminales que explotaban todos los delitos posibles en la zona, incluyendo el llamado microtráfico, la prostitución y la trata de menores, la extorsión y demás actividades ilegales que como la venta de partes de automotor robadas se asentaron allí por décadas. Como ha ocurrido en todo el país, ese tenebroso panorama es el reflejo del abandono del Estado que permite crear reductos donde impera el mal. Aparte especial merecen los niños y menores de edad que son explotados sin compasión en el infernal círculo de vicios y crímenes que atrapan la zona. Son miles de seres humanos caídos en la adicción o hijos de consumidores, para quienes no existe un horizonte distinto a la vida azarosa y el sometimiento a las más alarmantes formas de subsistencia. Ellos son los que en adelante demandarán del respaldo oficial y de la sociedad para tener otra oportunidad sobre la tierra. Y queda la inquietante amenaza que han descrito vecinos del sector sobre el desplazamiento de consumidores y delincuentes hacia sectores cercanos y las otras cuatro ‘ollas’ que según las autoridades existen en Cali. Qué pasará en adelante con El Calvario, los barrios Sucre, San Judas, la Isla y la Galería de Santa Helena es la pregunta que se hacen los caleños al reconocer en el vacío de autoridad la causa de esas zonas, tierra de nadie en pleno corazón de la ciudad.

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