Terrorismo legalizado

Terrorismo legalizado

Febrero 18, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

La matanza de 17 estudiantes en una escuela de Florida reabrió el eterno debate sobre el control de armas y la falta de interés por regular su compra y distribución.

El tenebroso acto cometido por un joven de 19 años, racista y homófobo, es el décimo octavo ataque ocurrido en una escuela este año y el segundo más letal desde que en el 2012 un hombre entró a un jardín infantil y asesinó a 20 niños y seis adultos. Y demuestra cómo avanza lo que se ha convertido en una amenaza creciente para los estadounidenses.

Las cifras hablan por sí solas. Estados Unidos tiene menos del 5% de la población mundial, pero tiene más del 40% de las armas de uso civil del planeta. De acuerdo con la organización Pew Research, tres de cada diez personas tienen al menos un arma y otras tres se plantean comprarla en un futuro cercano. Se calcula que allí circulan en poder de civiles cerca de 350 millones de armas, más que la cantidad de sus habitantes.

Sin embargo, la discusión se concentra en un debate leguleyo sobre la segunda enmienda de la Constitución que autoriza la legítima defensa con el derecho a portar armas de fuego. Amparados en un derecho heredado de los padres fundadores, personas con historiales violentos, racistas o enfermos mentales han aprovechado los vacíos para almacenar armamentos que luego descargan con furia sobre gente inocente. Eso ya no es legítima defensa sino la protección de un negocio vulgar.

La venta libre de armas es la peor forma de fomentar el terrorismo. En el último quinquenio, Estados Unidos ha registrado 200 incidentes con armas de fuego en instituciones educativas. Desde que comenzó el 2018, es decir, en menos de dos meses, 1.800 personas han muerto por ello, y la respuesta del Presidente es que los autores son desequilibrados mentales. Nada más.

Trump utiliza la tragedia para fustigar al FBI por concentrarse en los líos de la injerencia rusa en las elecciones. Pero la situación es la misma y las masacres van creciendo. 58 muertos en Las Vegas, 49 en Orlando, 26 en una iglesia de Texas, 26 en una escuela de Connecticut, 13 en un centro de enseñanza de Colombine y ahora 17 en Florida.

De otra parte, Nikolas Cruz, el más reciente asesino, era protagonista en Facebook e Instagram donde le publicaban sus amenazas y las fotos de sus armas. Pero no se hizo nada. El modus operandi en todas las masacres es igual. Escogen colegios, universidades o bares donde están seguros que no hay posibilidades de respuesta.

Lo que ha seguido son las palabras torpes de un presidente comprometido hasta la médula con la poderosa Asociación Nacional del Rifle que le hizo millonarios aportes a su campaña, así como a la mayoría de congresistas republicanos y algunos demócratas.

El emotivo acto realizado el sábado en Fort Lauderdale para condenar la masacre en la escuela derivó en una protesta contra la inacción del Estado y su incapacidad para controlar las armas debido a la influencia que ejerce la ANR. Mientras este debate leguleyo se mantenga, el terrorismo seguirá creciendo en Estados Unidos, contra su propio pueblo y sin posibilidades de evitarlo.

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