Terrorismo en Cali

Septiembre 04, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"No es un secreto que las Farc arrecia la violencia cada vez que habla de paz. Por eso, más vale que se investigue quiénes fueron los autores intelectuales del terrorismo que padeció Cali la semana pasada y quiénes pretenden aprovechar el desorden con intenciones políticas como demostrar la debilidad del Estado".

El pasado viernes la Universidad del Valle fue escenario de un crimen aleve, dirigido a perturbar el orden público en Cali. No se necesita mucha inteligencia para saber que el asesinato del subintendente José Libardo Martínez, sumado al atentado con explosivos que tuvo lugar el mismo día y a la evidente infiltración de personajes interesados en sembrar el caos y la violencia en la protesta del pasado miércoles, es parte de una estrategia para crear zozobra en la ciudad más importante del suroccidente colombiano.¿Qué sentido tiene disparar a mansalva en la oscuridad de la noche contra un uniformado, cuando no hay confrontación de ninguna naturaleza? ¿Acaso al asesinar al servidor público que cumplía su deber no se estaba incitando a la Policía a reaccionar, en la esperanza por fortuna fallida de que se desencadenara un conflicto de mayores proporciones? ¿Y qué interpretación puede darse a la explosión de un petardo, esperar a que lleguen las autoridades para detonar mediante un mando remoto otro de mayor poder de destrucción?Igual puede preguntarse sobre lo ocurrido el pasado miércoles, cuando los transportadores protestaron contra las medidas que ordenan el retiro de los buses particulares con motivo de la entrada en funcionamiento del MÍO. ¿Acaso las asonadas y el vandalismo que afectaron incluso a los pasajeros y los vehículos de quienes protestaban, pueden atribuirse sólo a los manifestantes? ¿Dónde quedan entonces las investigaciones sobre denuncias acerca de participación de dirigentes políticos y congresistas en el movimiento que fue frustrado gracias a la actitud firme del Gobierno Municipal y de la Policía Metropolitana?Por si no fuera suficiente, el pasado viernes también fue detonada una bomba en el casco urbano de Popayán, que dejó seis personas heridas y 100 viviendas afectadas. Nada de eso puede interpretarse como hechos aislados y sin conexión con lo que acontece en Colombia. Está en primer lugar el hecho de que la parte más álgida del conflicto y el interés de las Farc se desarrolla en los departamentos del Valle, Cauca y Nariño. Y en segundo término, los diálogos que el Gobierno Nacional emprende con las Farc. ¿Acaso es difícil relacionar esos hechos entre sí?Por fortuna, las autoridades de Cali y la Policía han reaccionado con la serenidad y el pulso firme que demandan las circunstancias. Así mismo debe resaltarse la actitud de las directivas de la Universidad al permitir la intervención inmediata de las autoridades para actuar contra los asesinos que dispararon desde el campus, tratando de involucrar a la comunidad universitaria en el crimen del subintendente Martínez.Pero esa reacción de las autoridades no impide que la ciudadanía analice las causas de los ataques terroristas y el daño que le están causando a su tranquilidad. No es un secreto que las Farc arrecia la violencia cada vez que habla de paz. Por eso, más vale que se investigue quiénes fueron los autores intelectuales del terrorismo que padeció Cali la semana pasada y quiénes pretenden aprovechar el desorden con intenciones políticas como demostrar la debilidad del Estado.

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