Terror en Barcelona

Terror en Barcelona

Agosto 17, 2017 - 11:55 p.m. Por:
Elpais.com.co

Barcelona, España y el mundo civilizado han recibido un nuevo golpe, uno más, artero y criminal, del terrorismo disfrazado con argumentos religiosos. El saldo hasta ahora son dieciocho personas muertas, alrededor de cien mas heridas y el desconcierto que padece la población de uno de los destinos turísticos más importantes de Europa.

El atentado contra la capital de Cataluña es similar al que se ha realizado en las últimas ocasiones contra objetivos en el Viejo Continente. Automóviles alquilados que son dirigidos contra turistas en los sitios de gran afluencia de peatones, huida apresurada de los autores y el clamor de tristeza e indignación que se levanta para pedir solidaridad con las víctimas y venganza contra los responsables materiales e intelectuales de hechos que superan cualquier consideración y no resisten el más mínimo análisis.

Al otro lado, está la reacción jubilosa de los criminales que se esconden tras el nombre del Estado Islámico y tratan de mostrar la barbarie que cometen contra seres indefensos como actos de guerra para reivindicar su credo. Son los que hacen del terror indiscriminado su razón de ser, y lo reclaman como un triunfo contra sus enemigos; es decir, cualquiera que no se pliegue a sus oscuros y genocidas designios.

Barcelona, Cataluña y España están hoy atribulados por las víctimas que causó la insania terrorista en Las Ramblas, uno de los sitios de mayor afluencia turística del mundo. Es como si le quisieran cobrar el hecho de alojar una de las demostraciones de convivencia y concordia más significativas de la humanidad; como si los turistas que caminan despreocupados por las calles de Europa sean los grandes enemigos de ese Islam desvirtuado y retorcido por el fanatismo para convertirlo en la justificación de la muerte a los inocentes.

Pero con esa cobardía, los terroristas acaban de aumentar las razones para que la comunidad internacional se movilice contra ellos, buscando terminar con su aberración de usar el Corán y la ignorancia para asesinar. De paso, ponen en peligro al mundo musulmán dispuesto a convivir en paz con las culturas que forman la raza humana y a quienes siendo seguidores de la misma creencia son mirados con recelo.

Ahora es ineludible reiterar los llamados a la unidad contra el terrorismo que nace del odio y de la obsesión por causar daño y derramar sangre inocente. Es la necesidad de cerrarle el paso a la insania que ataca en las calles, aprovechando la acogida que en los países democráticos y libres hacen a todos los pueblos, las razas y las culturas. No es el momento para pensar que esa, uno de los grandes alcances de la especie humana, es señal de debilidad ni razón de ser para la intolerancia y el miedo a la diversidad.

Como todas las ciudades que han sufrido el ataque del terrorismo cobarde, Barcelona debe recibir hoy el respaldo y la solidaridad del mundo, conmovido ante el horror que unos pocos le causaron. Y ese mundo que cree en la libertad y la tolerancia debe hacer lo necesario para impedir la imposición de credos e ideas a través del terror y la muerte.

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