Terror en África

Septiembre 30, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Kenia y Nigeria son dos de las naciones más ricas en recursos naturales de África, pero también donde hay más corrupción y donde conviven individuos inmensamente ricos con millones de algunos de los ciudadanos más pobres del planeta. De allí los grupos extremistas islámicos que ahora actúan a sangre y fuego.

No se han apagado aún las llamas del atentado terrorista contra un centro comercial en Kenia, cuando integrantes de un grupo extremista islámico dieron muerte a alrededor de un centenar estudiantes durante un ataque a una escuela en el noreste de Nigeria.Según el ejército nigeriano, los atacantes abrieron fuego contra los jóvenes que dormían en las habitaciones del Colegio de Agricultura, ubicado en el estado de Yobe. Los militantes han sido señalados como miembros de la agrupación Boko Haram, que lanzó una insurgencia en 2009 y lucha por establecer un estado islámico en el país africano.Así, en grandes titulares, el mundo occidental comienza a enterarse del mar de fondo que subyace tras el radicalismo islámico que ya rebasa el Medio Oriente. Somalia, Kenia, Nigeria, y tal vez pronto Camerún, para no hablar de la región del Magreb que tiene una larga tradición de movimientos subversivos y guerras fanáticas.En todos estos países, que atraviesan África de oriente a occidente existe una antigua tradición de religiones nacidas en Jerusalén, en especial cristianos y musulmanes, con predominio de éstos últimos, entrecruzadas con dominios coloniales británicos que reforzaron el cristianismo a despecho de las creencias mahometanas preponderantes. Tanto el dominio colonial como el fanatismo religioso han generado inestabilidad en esta vasta región del mundo. Y la pobreza y la desigualdad. Kenia y Nigeria son dos de las naciones más ricas en recursos naturales de África, pero también donde hay más corrupción y donde conviven individuos inmensamente ricos con millones de algunos de los ciudadanos más pobres del planeta. De allí los grupos extremistas islámicos que ahora actúan a sangre y fuego. Tanto Boko Haram, que significa “prohibida la educación occidental”, como Al Ashab en Nigeria y Somalia, que proclama que “la única salvación está en el Islam”, sean organizaciones integradas por jóvenes educados, decepcionados de sus sociedades y que culpan a las potencias coloniales por los males que viven sus respectivos países.Cuando se repasa la historia de la explotación petrolífera en Nigeria y los abusos de las compañías petroleras, especialmente británicas, gracias a la complacencia de una élite social musulmana y corrupta, se pensará que a estos jóvenes rabiosos no les falta razón. Y que el aprovechamiento que hacen de las creencias musulmanas para incitar a la población al extremismo es una consecuencia dolorosa de la voracidad capitalista en suelo africano.Pero en la realidad el discurso va por un lado y los hechos por otro, Aunque rechacen la educación occidental muchos de los dirigentes y militantes de las dos organizaciones poseen educación universitaria adquirida en Estados Unidos, Gran Bretaña o Australia, y son exitosas a la hora de vincular a jóvenes universitarios de Occidente en sus filas.En sentido estricto, utilizan el islam para justificar el terrorismo, como las vertientes stalinistas utilizaron el marxismo para legitimar su desprecio por los derechos humanos. La verdad, ni la pobreza ni la religiosidad los justifican. Simplemente son adictos al dolor y a la muerte.

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