Soluciones de fondo

Soluciones de fondo

Octubre 16, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Ya está claro que la movilidad en el Sur de Cali está colapsando, y la situación no admite paliativos. Así como está sucediendo en todos los accesos de la ciudad, hoy se requieren medidas que van mucho más allá que decisiones coercitivas como el Pico y Placa, en las cuales aporten el Gobierno y los ciudadanos. Lo contrario sería aceptar que continúe una situación conflictiva que destruye la calidad de vida en Cali".

Ayer terminó el experimento del par vial con el cual la Secretaría de Transito de Cali aspiraba a resolver gran parte del problema de la movilización en el sur de la ciudad en las horas de la mañana. Y si bien no puede considerarse como un fracaso, la prematura suspensión de la iniciativa debe servir también para tomar conciencia sobre la necesidad de concretar decisiones y adelantar las obras que se requieren para resolver lo que se ha convertido en un grave inconveniente para la ciudad y para sus habitantes. La propuesta buscaba organizar la circulación en una de las zonas más congestionadas de Cali, donde confluyen las más variadas causas: la abundancia de vehículos, las dificultades para el transporte masivo, la ubicación de la mayor cantidad de colegios y universidades y el hecho de coincidir con el ingreso y salida de los vehículos hacia los municipios vecinos y el sur de Colombia. Esas, entre otras múltiples razones, son causas directas de un nudo de grandes proporciones que genera trancones, demoras, insatisfacciones y protestas de los usuarios. El Secretario de Tránsito propuso entonces una medida original, que en la primera semana produjo buenos resultados. Sin embargo, el ingreso de los colegios a partir del pasado martes y el correspondiente aumento de los vehículos causaron una congestión que llevó a desmontar la medida. Así, las cosas regresaron a su estado anterior y a la par con el aumento de Guardas para darle fluidez a la circulación, ya se anuncia la creación de un pico y placa especial.Esa es la manera de responder a la crisis en la movilización del sur de Cali. Sin embargo, no es la forma de resolverla. Está claro que la ciudad de hoy, con casi tres millones de habitantes y seiscientos mil vehículos, posee las mismas vías de acceso de hace treinta años, cuando por sus calles no circulaban más de doscientos mil vehículos. También es un hecho que el traslado de los centros de educación ha implicado aglutinar más vehículos en una zona donde a su vez, en los últimos diez años, se han construido los desarrollos urbanísticos más grandes, generando una gran concentración de habitantes. Así las cosas, es imposible ya seguir evadiendo la obligación de construir una infraestructura adecuada a la demanda que allí se ha venido concentrando. Más aún, cuando la alternativa de desarrollar sistemas de transporte masivo eficaces, como el aprovechamiento de las líneas del ferrocarril o el aumento de buses del MÍO, siguen pendientes de decisiones que no pueden ser dilatadas por más tiempo. Y que deben implicar el uso de recursos como la valorización para financiar lo que sin duda beneficiará a todos sus usuarios y habitantes.Ya está claro que la movilidad en el Sur de Cali está colapsando, y la situación no admite paliativos. Así como está sucediendo en todos los accesos de la ciudad, hoy se requieren medidas que van mucho más allá que decisiones coercitivas como el Pico y Placa, en las cuales aporten el Gobierno y los ciudadanos. Lo contrario sería aceptar que continúe una situación conflictiva que destruye la calidad de vida en Cali.

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