Siguen ‘indignados’

Mayo 19, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Hoy el movimiento de los ‘Indignados’ sigue vivo. En España, donde se pasó de un gobierno socialista a otro conservador, las razones que impulsaron el M-15 han empeorado. El desempleo que entonces estaba en el 20% llegará al 25%. Si el 40% de los jóvenes estaba sin trabajo en el 2011, a finales del 2012 se elevará al 52%.

Poco ha cambiado. Las razones que el 15 de mayo de 2011 le dieron vida al movimiento de los ‘Indignados’ en España, protesta que se reprodujo en diferentes ciudades del mundo, siguen vigentes. La transformación política no se dio, la crisis financiera y los ajustes que exigen los desesperados acreedores se agudizaron y la sociedad padece los efectos de un desequilibrio social creciente. Cuando hace un año miles de españoles se tomaron la Puerta del Sol en Madrid pocos creyeron que la protesta y el movimiento, también conocido como M-15, serían duraderos. Era gente joven, ilustrada, de la clase media, que había tenido niveles de vida altos o muy aceptables, protegidos por el Estado de Bienestar. Ese núcleo de personas vio cómo se desvanecían sus conquistas laborales y sociales a causa de la quiebra de sus países por las decisiones políticas y económicas que sus dirigentes tomaban a puerta cerrada para palear la crisis y defender el sistema financiero. Y decidieron levantar su voz de rechazo.Algunos mensajes en las redes sociales pidiendo una “democracia real” derivaron en multitudinarias manifestaciones a lo largo y ancho de España. En las siguientes semanas el movimiento se regó por las calles de Londres, Atenas, París, Roma o Praga; y llegaron también el Occupy Wall Street en Nueva York y las protestas en varias ciudades de los Estados Unidos. El denominador común fue el manejo político y fiscal dado por cada gobierno a la crisis económica que afecta al mundo desde el 2008.Hoy el movimiento de los ‘Indignados’ sigue vivo. En España, donde se pasó de un gobierno socialista a otro conservador, las razones que impulsaron el M-15 han empeorado. El desempleo que entonces estaba en el 20% llegará al 25%. Si el 40% de los jóvenes estaba sin trabajo en el 2011, a finales del 2012 se elevará al 52%. Y los recortes para capotear la crisis se han endurecido reduciendo aún más los salarios y afectando los recursos para la seguridad social o para la educación. En España, como en el resto de Europa, ahora se está aplicando la receta que se le impuso a América latina por más de dos décadas, entre 1980 y 1990: disminución del gasto público, incremento de impuestos, recorte a pensiones o cambios drásticos en los contratos laborales. Todo para mantener con vida a la Unión Europea y para salvar de la ruina al sistema financiero que, por especulativo, abrió la puerta para una crisis mundial de dimensiones impensables. Tal vez hoy los ‘Indignados’ ya no tienen la misma fuerza con la que salieron por miles a las calles hace un año. Pero sus causas continúan vigentes, invitando a la reflexión como se vio en las manifestaciones de esta semana en muchas ciudades de la otrora poderosa Unión Europea. La gente de España, de Grecia o de Italia pide a sus dirigentes que revisen si el camino de la austeridad implica el fin del Estado de Bienestar y de la necesidad de reactivar la economía. Y que el peso de sus decisiones no recaiga sólo sobre una clase media empobrecida por el afán de pagar a los especuladores la deuda pública adquirida de manera irresponsable.

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