Sigue el terror

Junio 29, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Los atentados terroristas del viernes en Kuwait, Túnez y Francia que costaron la vida a decenas de personas, no pueden ser considerado un eslabón más en la cadena de horror que los yihadistas han ido trazando en un mapa cada vez más amplio, el mismo que ensanchan a diario".

Los atentados terroristas del viernes en Kuwait, Túnez y Francia que costaron la vida a decenas de personas, no pueden ser considerado un eslabón más en la cadena de horror que los yihadistas han ido trazando en un mapa cada vez más amplio, el mismo que ensanchan a diario.Aunque está por demostrar si esos ataques corresponden a una plan preconcebido por los radicalistas para mandar un mensaje en pleno ramadán a este otro mundo que consideran de infieles, a los que pretenderían castigar por no cumplir con los preceptos en estos días sagrados para los musulmanes, lo cierto es que las acciones y los blancos señalados lanzan una señal de que el Estado Islámico pretende ir mucho más allá en su carrera de muerte y destrucción.“Vete a casa, solo he venido a matar turistas”, le dijo el asesino Saif Rezgui a los tunecinos que le exigían parar el baño de sangre a que sometía a decenas de europeos en las playas de un hotel en la ciudad de Susa. Aunque ya hay precedentes terroristas en el mismo Túnez, uno de ellos el de marzo en el que otros turistas fueron ejecutados en el Museo del Bardo -dos colombianos, entre ellos-, la frase de Rezgui bien puede significar el punto de partida de fase más contundente de la yihad contra Occidente, a la usanza de la década pasada por parte Al Qaeda.Esa preocupación, que tiene en estado de alerta máxima a cada vez más países en el mundo, no debería dejar de lado que mientras los yihadistas sigan haciéndose fuertes en sus terrenos, los del mundo musulmán, se sentirán tentados a que sus incursionen vayan más allá. El intento, fallido, el mismo viernes, de volar una planta de gases industriales en Lyon, Francia, con una decapitación de un ciudadano de este país como recurso criminal pero más como instrumento de terror, ratifica, luego de los sucesos en la revista Charlie Hebdo, que los frentes abiertos en esta versión del choque de civilizaciones comienzan a ser similares.En ese sentido, a realidades como la de Túnez no se les puede dar la espalda. Hoy, tras los hechos terroristas su economía, sustentada en el turismo, está condenada a la quiebra. Dejar al garete a una sociedad como la suya, que ha enfrentado de manera valiente a los fundamentalistas en el escenario político sin prescindir del islam, es abrir las puertas a que ya no sean tres mil jóvenes de su nacionalidad, sino muchos más quienes decidan arroparse con la bandera negra del Estado Islámico.La estrategia global contra el problema con mayor proyección de los últimos tiempos para la seguridad mundial, sigue sin aparecer. Menos los resultados contundentes de las tareas de inteligencia. El Estado Islámico sigue siendo una masa informe en la que financiadores y cabezas visibles son tan oscuros como sus procedimientos. Eso sí, sus instrumentos, jóvenes adoctrinados como Rezgui, de 23 años y estudiante de ingeniería eléctrica, emergen para hacerse tristemente célebres, carne de cañón del terrorismo.

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