Se cumplen los plazos

Se cumplen los plazos

Mayo 28, 2017 - 07:00 a.m. Por: Editorial .

Faltando dos días para que concluya el plazo de la entrega de armas que deben hacer las Farc en cumplimiento del acuerdo que le da fin al conflicto, la situación es sin duda tensa. Pero también es momento para recordar que cualquier modificación debe ser basada en el respeto a la Constitución y a las instituciones.

Las dificultades para adelantar los pasos previos hacen pensar en la necesidad de una ampliación. Ellas se expresan en la demora para terminar las zonas veredales y en la expedición de normas para cumplir los compromisos del Gobierno. Del otro lado, para la delegación de la ONU no ha sido fácil ubicar las 900 caletas con armas de las cuales hablan las Farc, y no se conoce ni el inventario total e ellas ni la lista definitiva de quienes son reconocidos como integrantes por ese grupo.

De otra parte, apenas ahora se están conociendo las sentencias sobre la constitucionalidad de las normas que se han venido expidiendo para hacer posible el acuerdo y para desarrollarlo. Aquí es necesario recordar que esa parte es fundamental para mantener la respetabilidad del Estado de Derecho, y no puede tomarse como un obstáculo, además de que no forma parte del pacto negociado en La Habana y firmado en el Teatro Colón de Bogotá.

Con esos antecedentes, el Gobierno Nacional ya anunció la prolongación por seis meses del fast track, lo que lo faculta para expedir las normas, leyes y decretos presidenciales que se requieran para dar vida al acuerdo. De nuevo, hay que recordar que todas esas normas serán revisadas por la Corte Constitucional para asegurarle a la Nación que no exceden los límites del proceso ni producen alteraciones de fondo a la Carta Fundamental, como lo hizo al fallar una demanda contra el Acto Legislativo 01 de 2017.

En esas condiciones está pues el avance del proceso de desmovilización y desarme de las Farc. Y si bien existen problemas, ellos no se originan en la mala voluntad. Y sobre todo, no son ocasionados por la Corte Constitucional o los jueces de la República, como quieren darlo a entender algunos voceros y asesores jurídicos de ese grupo.

Por eso hay que pedir respeto por la Corte, y acatamiento a sus decisiones. Ese es uno de los presupuestos más importantes de cualquier proceso de paz. Es el momento para recordar que el país no se comprometió a girar de manera exclusiva alrededor de la negociación de La Habana y de sus resultados. Y si bien se aceptó reformar el orden jurídico para facilitar su reintegro a la sociedad y el orden institucional, ello no significa el sometimiento de la Justicia a los dictados de un acuerdo, así haya sido firmado por el Presidente y ratificado por el Congreso.

Es sobre esas premisas que se deberá tomar la decisión sobre si se prorroga o no la fecha límite para la entrega de armas, lo que debe ocasionar ajustes en otros asuntos importantes para darle vida al acuerdo. Es decir, aceptando y respetando los actos de la Justicia, así no sean del gusto de los firmantes, demoren algunos aspectos o despierten inquietudes en el mundo político, tan sensible hoy a causa del proceso electoral que ya se inició.

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