Se cierra el cerco

Abril 13, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Acosada por los escándalos de corrupción, por la recesión económica y la pérdida de respaldo entre sus coterráneos, la Presidenta de Brasil enfrenta la posibilidad cercana de su destitución. Así se completa uno de los peores momentos en la historia del país más grande de Suramérica, que se hunde en la incertidumbre de una crisis política que no parece tener final".

Acosada por los escándalos de corrupción, por la recesión económica y la pérdida de respaldo entre sus coterráneos, la Presidenta de Brasil enfrenta la posibilidad cercana de su destitución. Así se completa uno de los peores momentos en la historia del país más grande de Suramérica, que se hunde en la incertidumbre de una crisis política que no parece tener final.Treinta y ocho de sesenta y cinco votos fueron suficientes para que la comisión especial del Congreso brasileño aprobara el inicio del juicio que puede terminar con la destitución, a raíz de acusaciones sobre manipulación de las cifras oficiales para ocultar la verdad del déficit fiscal. Es decir, de mentir sobre unos indicadores fundamentales para la actividad del Estado y para la confianza en la marcha de la economía.El hecho aumenta la confusión sobre el rumbo del Brasil, que según el Fondo Monetario Internacional registrará una caída de su Producto Interno Bruto del orden del 3,6% al finalizar el 2016. Más aún, cuando la figura más carismática de la política de ese país, el expresidente Inácio Lula Da Silva, se involucró en forma directa al aceptar el cargo de coordinador del gobierno de su protegida, lo que impedirá que sea juzgado por un juez común. Ahora, Lula va de tribunal en tribunal tratando de conseguir que su nombramiento sea declarado legal.Así se cierra el cerco contra la presidenta Dilma Rouseff. Y su gobierno está dedicado a negociar los votos que impidan el llamado impeachment en la Cámara. Entre tanto, su socio el Partido do Movimento Democrático de Brasil, comandado por el vicepresidente Michel Temer, rompió sus nexos con la mandataria. Y Temer dejó escuchar una grabación que contenía su posible discurso de aceptación en caso de que Dilma sea destituida.El momento es casi un vacío de poder porque quienes deben gobernar están dedicados unos a defenderse y otros a producir la destitución. Más aún cuando las acusaciones de corrupción cubren a casi todo el espectro político, y los brasileños claman por un cambio que por lo menos detenga lo que ya parece un salto al vacío así se cumplan las formalidades que exige la ley.Traidor ha llamado Dilma a su vicepresidente, quien meses antes le juraba su lealtad en forma irrestricta. Mientras tanto su Partido de los Trabajadores no rebaja el calificativo de golpe de Estado al proceso que está en marcha y a las actuaciones de Temer. Es el extremo en el cual no hay soluciones para la pérdida de credibilidad que padecen las instituciones de gobierno y para la recesión, el desempleo y la inflación que muestra la economía del gigante suramericano.Los pasos que siguen hasta llegar al fin del proceso contra Dilma Rouseff están definidos en la Constitución del Brasil. Sin embargo, es casi imposible medir hoy las consecuencias que ha tenido el forcejeo que se está presentando. Lo que no tiene discusión es que todo se origina en el monumental daño que ha causado la corrupción a todo nivel en el gobierno del Brasil, el que no hace mucho se exhibía como el paradigma del progreso económico y social del continente.

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