¿Revivirá el engendro?

Julio 23, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El momento será entonces el de definir si ese engendro, repudiado por toda la Nación, vuelve a tener vigencia con sus graves consecuencias. Los Magistrados del Consejo de Estado decidirán si priman los que defienden el apego a normas que pueden producir la impunidad que buscaban los congresistas compromisarios de entonces, o si se impone el criterio de conveniencia que permite considerar como válido el decreto, dando así entierro definitivo a la dañina reforma.

Alegando vicios de forma, fue demandado el decreto mediante el cual el Gobierno Nacional llamó al Congreso para echar abajo la malhadada reforma a la justicia que una comisión de conciliadores convirtió en un verdadero engendro jurídico dirigido a cualquier cosa menos a mejorar el servicio público más importante de una nación.Hoy, dos años después, el país está a la espera de que el Consejo de Estado se pronuncie sobre la legalidad del decreto presidencial que convocó al Congreso a sesiones extraordinarias para deshacer el entuerto provocado por las maniobras de quienes transformaron un buen propósito en un mal rato para el Estado de Derecho. Es la diferencia entre la reforma propuesta por el Ejecutivo para resolver problemas de la Justicia y el resultado de un acuerdo indigno que dos años después aguarda a que se fijen las responsabilidades y las sanciones a que haya lugar por las actuaciones que desviaron el propósito de la reforma propuesta.Como corresponde a un país respetuoso del ordenamiento jurídico y en veces apabullado por el leguleyismo, el turno es del Consejo de Estado. Ya no será el momento para debatir el contenido de una conciliación que incluyó decisiones condenables como dar paso a impunidades por actos de congresistas involucrados en la parapolítica, la narcopolítica y la farcpolítica, y reducir a su mínima expresión el régimen de inhabilidades de los legisladores. A cambio de esas joyas, la reforma aprobada estableció beneficios para los Magistrados de las Altas Cortes al ampliar a 12 años su período y extender hasta los 70 años su edad de retiro forzoso.Esos son sólo algunos de los efectos nocivos de una reforma en la cual se cometieron errores imperdonables, como dejar pasar el texto del acuerdo entre los conciliadores de la Cámara de Representantes y del Senado sin una revisión exhaustiva que evitara lo que hoy tiene en vilo al país. Es decir, que se impidiera lo que después llamó al escándalo, produjo la renuncia del Ministro de Justicia y llevó al Presidente de la República a expedir el decreto demandado.El momento será entonces el de definir si ese engendro, repudiado por toda la Nación, vuelve a tener vigencia con sus graves consecuencias. Los Magistrados del Consejo de Estado decidirán si priman los que defienden el apego a normas que pueden producir la impunidad que buscaban los congresistas compromisarios de entonces, o si se impone el criterio de conveniencia que permite considerar como válido el decreto, dando así entierro definitivo a la dañina reforma.Pero existe otro elemento fundamental: en caso de que le devuelvan vigencia al Acto Legislativo que el presidente Juan Manuel Santos se negó a promulgar y llamó al Congreso a sesiones extraordinarias para anular su contenido, los Magistrados revivirán los cambios que benefician su propia situación. Hay pues todo un galimatías jurídico que se debe resolver declarando que la Reforma nunca entró en vigencia y aplicando el derecho en función del interés nacional. Con lo cual le prestarán un gran servicio al país y defenderán la dignidad del Congreso y de la Justicia.

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