Restitución y paz

Octubre 21, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Ya no hay más tiempo para seguir con el discurso descalificador y la amenaza de desconocer el derecho a la propiedad privada, cuando quienes así lo hacen se han convertido en los más grandes terratenientes del país, a partir de usar la fuerza".

Contrario a la expectativa de que las Farc reconocieran el cambio que significa la expedición y puesta en marcha de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, la respuesta fue la descalificación a los esfuerzos del Gobierno Nacional por enfrentar el punto más crucial para resolver el conflicto en Colombia. Esa actitud debe resaltarse por cuanto el tema de la tierra será el primero a tratar en la sesión que tendrán las comisiones negociadoras en Cuba, el próximo mes de noviembre. Que se lleve a la mesa de diálogos no puede significar que se están negociando las políticas del Estado colombiano. Pero sí parece ser la oportunidad para confrontar los puntos de vista de la guerrilla. Y para mostrar las decisiones que se han tomado para restituirle los bienes a los miles de campesinos que han sido desplazados de sus tierras mediante la violencia, así como recuperar los terrenos de propiedad de la Nación.En ese sentido, hay que dar total claridad a la forma en que los grupos paramilitares y las mismas Farc usaron las armas y el terror para apoderarse de miles de hectáreas, ya sea mediante el despojo o a través el fraude. Y logar un acuerdo para devolver a los campesinos y al Estado las propiedades que fueron objeto del saquep, que puede llegar a miles de hectáreas en regiones cruciales para el desarrollo agrícola y para la generación de empleo y de riqueza. Esa es la forma de demostrar que sí hay voluntad para devolverles la tranquilidad y las posibilidades de progreso a las miles de familias que han sido desplazadas por la violencia. Ya no hay más tiempo para seguir con el discurso descalificador y la amenaza de desconocer el derecho a la propiedad privada, cuando quienes así lo hacen se han convertido en los más grandes terratenientes del país, a partir de usar la fuerza. Si las Farc están dispuestas a buscar una solución al problema de la tierra, su deber es empezar por reconocer el efecto destructor que ha tenido su violencia en el campo colombiano, y sus consecuencias para el tejido social de la Nación. De allí se desprende su obligación de restituir a las víctimas por los despojos que han padecido. Es eso lo que los colombianos están buscando con decisión. Por ello se explica también el respaldo que obtuvo en el Congreso de la República la iniciativa que hoy se conoce como la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras. Antes que una imposición, fue un ejercicio democrático que le dio legitimidad y hoy está siendo aplicado con decisión por el Gobierno Nacional. Por supuesto, la Ley tiene vacíos y puntos polémicos que deben ser aclarados, y hay aún muchos problemas por resolver. Pero para ello debe actuar la democracia, y no la imposición abusiva basada en prejuicios ideológicos que en ocasiones camuflan otros propósitos más oscuros. Durante muchas décadas, la tierra ha estado en el corazón del conflicto en Colombia. En eso estamos todos de acuerdo. Lo que debemos hacer es enfrentar el problema y resolverlo, empezando por restituir sus derechos a las víctimas del despojo. Así, y no con descalificaciones, se empezará a construir la paz que todos deseamos.

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