Reparando el error

Reparando el error

Septiembre 28, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Alguien podrá decir que nunca es tarde para rectificar, que es de humanos errar y que se le han restablecido los derechos a Sigifredo López. Pero todo el mundo sabe que no sólo a él se le causó un grave daño: hoy, la Justicia de Colombia recibe un perjuicio más, causado por los afanes mediáticos, el llamado ‘cartel de testigos’ y la falta de criterio en la valoración de las pruebas".

Con presentación de excusas por el error cometido, la Fiscalía dio por terminado el proceso que con despliegue mediático inusitado adelantó contra el exdiputado Sigifredo López, a quien acusó de ser autor del secuestro que padecieron él y sus once colegas asesinados por las Farc. Sin embargo, los colombianos quedan con muchas dudas sobre los procederes del Organismo investigador y su compromiso de evitar los errores que ponen en duda la Justicia.Desde el momento mismo en que se supo de las acusaciones, la Fiscalía debió aplicar el principio de favorabilidad al acusado, con lo cual evitaría el escándalo que se desencadenó y la reacción de la gente ante lo que tenía todas las características de un error monumental. Sin embargo, se prefirió el espectáculo en los medios de comunicación a la mesura. Y fue más fácil darles credibilidad a sujetos de dudosa procedencia y a dictámenes especulativos, que aplicar con rigor la sana crítica de la prueba que se enseña en las facultades de Derecho. Tal ligereza llevó a Sigifredo López a padecer el escarnio público durante largos meses en los cuales se hizo más evidente el absurdo proceder. Incluso, las directivas de su propio partido se apresuraron a suspenderlo, agregándole un motivo más de ignominia a quien no hace mucho fue aspirante al Congreso de la República y candidato a la Alcaldía de Cali. Por supuesto, los fiscales que llevaron su caso se llenaron de razones y citaron las leyes para mantener unas medidas y una sindicación a todas luces injustas. No sirvió siquiera que se destapara el oscuro negocio que se mueve alrededor de acusadores profesionales y testigos cuya trayectoria los ha hecho conocidos por sus mentiras. Fueron largas semanas en las cuales la injusticia se hizo evidente y el rechazo público se expresó de manera creciente contra los procedimientos del organismo investigador. Cinco meses después, la Fiscalía tiene que reconocer el error, que entre otras malas consecuencias puede originar una demanda económica de proporciones contra el Estado. Alguien podrá decir que nunca es tarde para rectificar, que es de humanos errar y que se le han restablecido los derechos a Sigifredo López. Pero todo el mundo sabe que no sólo a él se le causó un grave daño: hoy, la Justicia de Colombia recibe un perjuicio más, causado por los afanes mediáticos, el llamado ‘cartel de testigos’ y la falta de criterio en la valoración de las pruebas. Además del exdiputado López y su familia, los vallecaucanos sienten un gran alivio al saber que la Fiscalía General de la Nación ordenó terminar el proceso en su contra. Pero esa rectificación no es suficiente para disipar las dudas que despierta la práctica fácil de conseguir delincuentes que acusan a cambio de prebendas y de fiscales y jueces que se recuestan en esos testimonios para proferir condenas o absoluciones en las cuales se desconocen principios elementales de la práctica judicial. Ojalá, la lección sea aprendida, con lo cual se evitará el descrédito que significa encarcelar sin fundamentos a un inocente.

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