Renovación sin crisis

Agosto 14, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Por lo pronto, lo que corresponde es dar un agradecimiento grande a los Comandantes del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Armada Nacional que pasan a retiro. Ellos, como sus antecesores, demostraron su valor como militares en el mantenimiento de la seguridad y el combate a las organizaciones criminales que como la guerrilla han sido causantes de grandes males para nuestra nación".

Contrario a las especulaciones corrientes en un país como el nuestro, el relevo en los mandos de las Fuerzas Armadas y de Policía no puede atribuirse a crisis inexistentes o a divisiones internas. Por el contrario, lo que debe producirse es el agradecimiento a quienes se desempeñaron con resultados notables en la conducción de los soldados y policías y un respaldo claro y decidido a quienes a partir de ahora tienen la responsabilidad de continuar el éxito en el combate a las distintas formas de violencia que azotan a muchos colombianos. El cambio fue sin duda sorpresivo. Pero no por ello puede decirse que se produjo por razones distintas al libre criterio del Presidente de la República como comandante supremo de la Fuerza Pública. Ya el Jefe del Estado lo explicó con tranquilidad la noche del pasado martes, al momento de presentar a los nuevos integrantes de la llamada Cúpula. Por supuesto, no faltarán los comentarios y especulaciones acerca de posibles diferencias, propias además de instituciones compuestas por centenares de miles de personas. Como será imposible impedir que algunos de los cambios sean interpretados como resultado de los factores políticos existentes.Por lo pronto, lo que corresponde es dar un agradecimiento grande a los Comandantes del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Armada Nacional que pasan a retiro. Ellos, como sus antecesores, demostraron su valor como militares en el mantenimiento de la seguridad y el combate a las organizaciones criminales que como la guerrilla han sido causantes de grandes males para nuestra nación. Y al Director de la Policía Nacional, cuyo aporte ha sido decisivo en la persecución constante y efectiva de la delincuencia que amenaza la convivencia y la tranquilidad de los colombianos. Los sucesores tendrán el deber de continuar la labor que las Instituciones hoy a su cargo han desarrollado a través de la historia. Todos son oficiales con más de 30 años de trayectoria y han sido partícipes de las transformaciones y experiencias vividas por el Ejército, la Aviación, la Armada y la Policía Nacional en los últimos 15 años, cuando la decisión y el respaldo nacional hicieron posible que respondieran a las amenazas planteadas por antiguas y nuevas formas de violencia que desafiaron al país. Ahora, y si progresan los esfuerzos del Gobierno Nacional para alcanzar un acuerdo de paz con la guerrilla, su deber será atender los cambios que se produzcan. Por encima de las especulaciones, el relevo en la dirección de la Fuerza Pública debe ser interpretado como una renovación corriente que no genera traumatismos. Y debe servir también para recordar la necesidad que tiene el país de aislar a sus militares y policías de la contienda partidista. En momentos en los cuales se están definiendo asuntos que pueden cambiar el futuro de Colombia, nada podría ser más perjudicial que dividir a las instituciones sobre las cuales reposan la tranquilidad, la libertad y el orden de nuestra Nación.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad