Renovación energética

Renovación energética

Abril 14, 2017 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Ya no hay excusas para que un país siga anclado a la producción de energía a partir de hidrocarburos. Dar el paso hacia las alternativas renovables es brindarle un respiro ambiental al Planeta, llevar el servicio a donde hoy no llega y de paso alivianar la economía de las naciones.

El más reciente informe sobre Tendencias Globales de Inversión en Energía Renovable, presentado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Pnuma, junto al Centro de Colaboración Frankfurt School-Unep y Bloomberg New Energy Finance, muestra cómo cada año es menos costoso producir energías limpias. Si la tendencia se mantiene, se calcula que en una década incluso será más barato que insistir en el uso del gas, el carbón o el petróleo para ese fin.

Sobre los efectos que tiene la quema de hidrocarburos para generar energía se ha hablado bastante. Se sabe que su combustión es la materia prima para la liberación de dióxido de carbono, ese gas letal para la capa de ozono y principal causa del calentamiento global que hoy tanto preocupa a la humanidad. Sin embargo, tomar la decisión de hacer el cambio no ha sido un proceso fácil para la mayoría de naciones, como se deduce al saber que el 75% de la energía mundial sigue saliendo de los combustibles fósiles.

Las altas inversiones que se deben hacer son la excusa para que pocos países hayan dado el paso hacia esa renovación. Ello es cada vez menos real si se tiene en cuenta que según el reciente reporte, los costos de producción de energías limpias se redujeron en promedio un 23% en el 2016 con respecto al 2015, demostrando una tendencia que se ha mantenido en los últimos años.

Basta ver casos como el de Uruguay, país suramericano con altos niveles de pobreza y escasos ingresos, para comprender que si hay voluntad se puede lograr. Recurriendo a inversores extranjeros o a créditos internacionales, hoy el 96% de la energía que produce esa nación es eólica, incluso hay meses en los que se logra llegar al 100%. Europa también hace gala de su compromiso ambiental y alcanza ya, en conjunto, a generar un 34%, mientras mantiene la meta del 70% en 20 años.

A pesar de la lentitud con la que se ha avanzado, es bueno saber que el año anterior la producción de energías a partir del viento, el sol, el mar o la biomasa se incrementó en un 9%, y que países antes incrédulos y entre los más contaminantes como China, están haciendo inversiones importantes porque saben que es el camino para solucionar los graves problemas ambientales que padecen. Se calcula que para hacer la renovación total en el mundo se necesitan 12 billones de dólares, una cifra importante pero que puede caber en la cabeza y en las finanzas universales.

Cuando los números más conservadores hablan de una reducción del 41% en los costos de generación de energías limpias compradas con las actuales y se sabe que brindan mayores oportunidades para llevar el servicio a los rincones más apartados, se entiende que ese es el camino correcto. Uno que aún no emprende Colombia, pese a que tiene las condiciones geográficas y climáticas ideales para hacerlo así como necesidades apremiantes de llevar energía a tantas regiones, como el Pacífico, que hoy viven a oscuras.

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