Relevo normal

Julio 10, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La misión de los nuevos comandantes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada Nacional es continuar con la labor que han cumplido sus antecesores, sin que sus actuaciones o su historial deban someterse a especulación".

En medio de la mayor de las crisis que han experimentado los diálogos con las Farc, el Gobierno dio a conocer el cambio en el mando de las tres armas que constituyen las Fuerzas Armadas. Fue una decisión normal que no debe dar pie a especulaciones donde se involucra a las instituciones destinadas a garantizar la seguridad y la tranquilidad de la Nación.En primer lugar debe decirse que los generales Jaime Lasprilla, comandante del Ejército, y Guillermo León, de la Fuerza Aérea, así como el almirante Hernando Wills, hasta ahora comandante de la Armada Nacional, han desempeñado con eficiencia su misión. Su retiro se debe a una decisión de aquellas reservadas al Presidente de la República como el comandante máximo de las Fuerzas Armadas, y hasta ahora no se conocen razones adicionales a ese cambio.Luego es necesario reconocer que los recién designados, los generales Alberto José Mejía y Carlos Bueno, además del vicealmirante Leonardo Santamaría, no llegaron a sus cargos por preferencias de alguna naturaleza. Y sería por lo menos muy arriesgado afirmar que su ascenso se debe a inclinaciones políticas de algún género, o a movimientos de cualquier especie frente a las negociaciones en La Habana.Tampoco puede recurrirse a la diferenciación entre ‘troperos’ o ‘políticos’, para explicar el cambio. Tanto los oficiales entrantes como los salientes tienen una hoja de vida destacable de más de treinta años de servicio. A todos, de una u otra forma, les ha tocado enfrentar la violencia, en especial la promovida por las Farc, el ELN y el narcotráfico. Y tienen los méritos ganados por los resultados que han obtenido en el desempeño de las funciones que han tenido a su cargo. Quizás la diferencia puede estar en las especialidades que adquirieron en sus prolongadas y exitosas carreras. Pero buscar en sus designaciones sentido distinto al ejercicio de una facultad discrecional del Presidente de la República, equivale a afirmar que existen divisiones dentro de las Fuerzas Militares frente a una medida en la cual está de por medio un asunto vital para el futuro del país. Algo que termina involucrando a los militares en un debate en el cual es el Gobierno el que lo dirige y el que ordena las decisiones a tomar. La misión de los nuevos comandantes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada Nacional es continuar con la labor que han cumplido sus antecesores, sin que sus actuaciones o su historial deban someterse a especulación. Ellos responden a la doctrina imperante en Colombia durante décadas y debe seguir siendo así en momentos en que el presidente Juan Manuel Santos está empeñado en encontrar una salida negociada al conflicto con las Farc.Al posesionar ayer a los nuevos Comandantes, el presidente Santos repitió la orden de continuar la preparación de las tropas para cualquiera de los escenarios que produzca la negociación. Ese es el mandato del Jefe Supremo que con seguridad será acatado como corresponde a la tradición de la Fuerza Pública. Lo demás son especulaciones que sólo contribuyen a confundir a los ciudadanos.

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