Relaciones peligrosas

Mayo 23, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Lo cierto es que Venezuela es desde hace años un refugio seguro para la guerrilla. Allá prepara los ataques y allá se esconden; en ese país permanecen los jefes de las Farc y el ELN y tienen sus campamentos donde incluso alojan a secuestrados venezolanos o realizan extorsiones y amenazas contra cualquiera que pueda pagar por su libertad".

Como si fuera necesario el derramamiento de sangre para demostrar la forma en que las Farc usan el territorio venezolano como refugio para la impunidad, doce soldados colombianos perdieron la vida en un ataque de guerrilleros que salieron del país vecino y retornaron allí una vez cometido el crimen. Razón suficiente para exigir claridad en unas relaciones donde el Gobierno de Colombia está poniendo toda la buena fe. Lo ocurrido en la serranía de Perijá a 150 metros de la frontera, confirmó las acusaciones reiteradas sobre la presencia de las Farc en Venezuela. Son acusaciones basadas en hechos que no tienen origen en intenciones políticas. Desde hace muchos años, los habitantes del sector e investigaciones serias han constatado esos eventos, que ahora son reconocidos por el presidente Hugo Chávez. Fue un ataque aleve, aprovechando el refugio que ofrece la posibilidad de huir hacia el país vecino, puesto que las Fuerzas Armadas colombianas respetan la soberanía de Venezuela. Allá están los autores de la masacre que cometieron contra suboficiales y soldados que cumplían su misión. Es lo mismo que ocurre con frecuencia en Norte de Santander o en Arauca, donde la guerrilla defiende a sangre y fuego los corredores por donde mueven las drogas ilícitas, y donde rondan los cabecillas de las Farc y el ELN.Los hechos incontrastables obligaron a Chávez a ordenar una supuesta movilización de dos divisiones de sus Fuerzas Armadas para combatir a las Farc en la Guajira venezolana. Lo que lleva a preguntar por qué antes no era posible la permanente vigilancia de esas autoridades, obligada por las constantes denuncias de los mismos venezolanos, con lo cual se habría evitado la masacre que realizó la guerrilla en Maicao. ¿Qué ha pasado entonces con las reuniones que se realizan después del acuerdo celebrado entre los presidentes de los dos países el 9 de abril de 2011?Lo cierto es que Venezuela es desde hace años un refugio seguro para la guerrilla. Allá prepara los ataques y allá se esconden; en ese país permanecen los jefes de las Farc y el ELN y tienen sus campamentos donde incluso alojan a secuestrados venezolanos o realizan extorsiones y amenazas contra cualquiera que pueda pagar por su libertad. Y frente a esa realidad, el régimen chavista se hace el de la vista gorda, enviando de manera esporádica uno que otro delincuente.El Gobierno Nacional ha mostrado como un logro la normalización de las relaciones diplomáticas con Venezuela. No parece ser así, cuando se conoce que nuestro Embajador debió esperar ocho meses para que el gobierno de Chávez le recibiera sus credenciales. Y mucho menos cuando la evidencia lo obliga a reconocer que las Farc sí usan el territorio de su país para urdir y ejecutar crímenes en Colombia. Ahora, el asunto no es de exigir una declaración de guerra o de usar los hechos como bandera de oposición. Hoy hay que estar unidos y rodear al presidente Santos en su empeño de combatir el terrorismo. Pero la verdad es que mientras Venezuela sea un refugio de las Farc, Colombia nunca podrá terminar con la violencia.

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