¿Regresa el terrorismo?

¿Regresa el terrorismo?

Enero 28, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Venga de donde viniere, el terrorismo no puede regresar a Colombia. Demasiadas víctimas, desconciertos y daños ha dejado en nuestra historia como para permitir que vuelva a convertirse en el instrumento que amedrenta a toda la sociedad para lograr protagonismos o para conseguir prebendas del Estado.

Lo que ocurrió durante los dos últimos días en Barranquilla, en Santa Rosa del Sur en Bolívar, no es más que el chantaje mediante el terrorismo indiscriminado. Allí murieron hasta ahora ocho policías , cuarenta y ocho más están heridos y siete civiles también fueron víctimas de lo que debe calificarse como hechos atroces y criminales que no pueden quedar impunes.

¿Quién lo hizo? Por ahora, las autoridades han capturado al supuesto autor material del atentado contra la estación de policía de San José, en Barranquilla, donde una bomba estalló cuando los policías estaban formados, dejando cuarenta y un heridos y seis fallecidos. Y luego de especulaciones de algunos representantes del organismo, del Gobierno y de la comunidad que lo atribuyeron a reacciones de organizaciones dedicadas al tráfico de drogas ilícitas, el Eln se atribuyó el crimen.

De ser cierta, esa versión no haría más que ratificar la tradición de ese movimiento cuando se trata de negociar un acuerdo que termine con su violencia. Sería muy ingenuo entonces pensar que se puedan seguir las negociaciones que tanto esfuerzo han demandado del Gobierno Nacional y los países facilitadores, mientras la respuesta es el terror sin límites y el desafío que pone en peligro a la ciudadanía. Y no se puede olvidar que faltan pocos días para empezar las festividades que en la costa atlántica culminan con el Carnaval de Barranquilla.

No es extraño que el Eln realice esos atentados. En los últimos meses, los departamentos de Chocó, Cauca, Nariño, Arauca o Norte de Santander han sido escenario del terrorismo ejecutado por miembros de ese grupo que dejan muertes, zozobra y destrucción, mientras en Quito se insiste en buscar su visto bueno para tratar de reimplantar el cese el fuego bilateral que no fue cumplido por varios de los grupos que conforman esa organización.

Son actos inaceptables que reclaman acciones de las autoridades legítimas para combatir a sus autores e impedir su repetición. Ayer mismo, en el municipio de San Lorenzo, Ecuador, fue detonado un carro bomba, atentado en el cual quedaron veintiocho personas heridas y daños materiales de consideración. La respuesta del Gobierno de ese país fue declarar el estado de emergencia que le permite tomar medidas efectivas contra los autores del terrorismo.

Eso es lo que debe hacerse. Nuestra experiencia nos dice que ya no se puede perder el tiempo en Consejos de Seguridad ni puede seguirse usando la especulación y las declaraciones mientras no haya resultados efectivos contra los terroristas. Ahora hay que reaccionar como corresponde, despertando entre los colombianos el sentimiento de solidaridad y el espíritu de colaboración que se requiere para enfrentar una pesadilla sangrienta que no puede regresar a nuestro país.

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