Regalías y centralismo

Junio 18, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Si en algún tema puede reflejarse el enorme vacío que existe entre el modelo centralista que gobierna a Colombia y la descentralización que urgen las regiones para reducir el desequilibrio, ese es el de las regalías que se reconocen a municipios y departamentos por la explotación de los recursos del subsuelo.En días pasados, el Director de Planeación Nacional afirmó que “de $20 billones que la Nación ha girado a departamentos y municipios habría irregularidades en tres billones”. Y contó el doctor Esteban Piedrahíta que en los últimos cinco años Planeación ha identificado 24.876 presuntas irregularidades en el uso de esas regalías, y que tienen 242 entidades suspendidas, con sumas retenidas por $358.000 millones.Las cifras son llamativas, en un país donde las regiones y los municipios pasan grandes trabajos por la falta de recursos para financiar su desarrollo. Más aún, cuando en la mayoría de los casos las localidades que deben beneficiarse son las más afectadas por el atraso, las necesidades insatisfechas y la corrupción, mientras las regalías crecen de manera exponencial debido al auge en la exploración y explotación minera y petrolera, así como en los precios de esos recursos en el mercado internacional.Es posible que el Director de Planeación haya querido mostrar la eficacia de la dependencia a su cargo en la vigilancia a las regalías. Pero con ello destapó de nuevo los problemas que ocasiona el entregar a los entes regionales una extraordinaria cifra de recursos sin sujetarlos a un plan ordenado y con las advertencias necesarias para sus administradores. Es la repetición de lo que pasa con los presupuestos departamentales y municipales, expuestos a la voracidad del clientelismo porque no ha sido posible obligar a los gobernantes a responder por su correcta administración. El presidente Álvaro Uribe propuso conseguir una ley que obligue a las regiones y localidades beneficiadas por las regalías a ahorrar los incrementos de ellas con base en el año 2009. Será un ahorro que se manejará en cuentas especiales. Buena iniciativa, que además ayudará a la Nación a enjugar sus crónicas necesidades fiscales. La pregunta que surge es dónde quedará la obligación que estableció el Artículo 361 de la Constitución, de invertir en “la promoción de la minería, la preservación del ambiente y la financiación de proyectos regionales de inversión definidos como prioritarios en los planes de desarrollo de las entidades regionales”. Como puede verse, lo que hoy existe es un sistema de regalías expuesto a los ataques del clientelismo que impera en la provincia. Y lo que se propone es una especie de congelación de recursos que evitará que se los roben, pero los destinará a financiar el gasto del Gobierno Central. ¿Acaso no será posible encontrar cómo cumplir el objetivo de las regalías, llevar desarrollo a las regiones, evitando el manejo politiquero que promueve la corrupción en la provincias que las producen y las necesitan? Mientras eso no se logre, continuará la eterna distancia entre un centralismo que pretende absorber y controlar todos los recursos y una provincia que gasta sin control.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad