Reforma necesaria

Julio 17, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Luego de surtir los trámites en el Congreso, la reforma al sector financiero de los Estados Unidos está lista para la sanción presidencial después de lograr un apoyo bipartidista.No fue un proceso fácil. No sólo porque las entidades del sector realizaron un lobby de grandes dimensiones, para evitar el control de sus actividades por el Estado, sino porque el debate entre partidarios y críticos de la reforma llegó a estancarse. Y no podía ser menos, puesto que la discusión giraba alrededor de cuánto riesgo se les debe permitir tomar a los bancos y qué tanto se debe restringir el comercio de derivados, los complejos instrumentos señalados como los responsables de la crisis financiera.Pero también debe tenerse en cuenta a la opinión ciudadana, cada vez más adversa al sector financiero, en el que ha perdido toda la confianza y al que gustaría ver asumiendo las consecuencias de la crisis. El hecho de que muchas entidades siguieran pagando a sus ejecutivos altas comisiones mientras el resto de la economía apenas si despierta, y al tiempo que el desempleo aún golpea la capacidad de consumo, también influyó para que los más renuentes a la reforma dieran su brazo a torcer.Si bien no se trata de una reglamentación ‘socialista’, como dijo en algún momento el lobby bancario para amedrentar a seguidores del Partido Republicano, es claro que el propósito es entregarle al Estado el poder de intervenir en las operaciones del sector financiero para evitar crisis futuras. De alguna manera, en la sociedad capitalista más partidaria de la libertad de mercados, en la que existe una innegable aversión hacia la vinculación del Estado con asuntos que son iniciativa del sector privado, la reforma financiera próxima a ser sancionada significa un retorno a concepciones más cercanas a la socialdemocracia a que pone límites en función de la protección del bien común.“Tanto mercado cuanto sea posible y tanto Estado cuanto sea necesario” es la formulación clásica de esta concepción, que pronto comenzará a aplicarse en los Estados Unidos, y que hoy se encuentra en boga en la política de ajustes practicada por los gobiernos europeos. Desde nuestra perspectiva no parece nada extraordinario, pues en el mundo latinoamericano esta idea se mantuvo en el predominio desde la creación de la Comisión Económica para la América latina y el Caribe -Cepal-, organización creada por las Naciones Unidas como apoyo al desarrollo económico y social.Pero en Estados Unidos la reforma del sector financiero pone fin a décadas de liberalismo económico radical y contradice a escuelas económicas que han predominado pregonando la superioridad del mercado soberano y casi intocable sobre cualquier forma de intervención estatal en la economía.Es un cambio, que no se debe tanto a Obama como a los daños causados por los abusos y la falta de escrúpulos así como a las presiones de una opinión ciudadana indignada con los abusos especulativos de las entidades financieras. La realidad obligó a demócratas y republicanos a ponerse de acuerdo en una reforma necesaria para recuperar la confianza en el capitalismo.

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