Ratificar o decidir

Ratificar o decidir

Noviembre 08, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El contenido de lo que se propondrá para ser aprobado mediante ese plebiscito es la clave de todo el asunto. Porque no se trata de poner a los colombianos a votar sobre cada punto de los que se acuerden en La Habana, lo que en la práctica haría imposible su aprobación. Pero tampoco puede reducirse a expresar un mero sí o no sobre un asunto que es de por sí complejo".

Avanzan en el Congreso de la República dos iniciativas fundamentales para darle vida al posible acuerdo final que se firme en La Habana. Aunque son reformas definitivas para terminar el conflicto con las Farc, es necesario que respondan también al principio de transparencia que haga posible la integración de todos los colombianos en el logro de una paz duradera.La primera de esas iniciativas acaba de recibir su aprobación en el segundo de los ocho debates que requiere como Reforma Constitucional. Entendiendo que lo que se busca es crear un mecanismo que abrevie el trámite legislativo luego de que se firme el acuerdo final y en caso de que sea refrendada por los colombianos, es bueno saber que se han tomado en cuenta las inquietudes sobre contenidos que desconocen el espíritu de la Constitución vigente.Luego de intensos debates se ha llegado hasta ahora a descartar propuestas tendientes a limitar la participación del Congreso en la legislación que desarrolle los acuerdos de La Habana. Es decir, que las plenarias tanto de la Cámara como del Senado actuarán de manera separada en el proceso que se inicia con la Comisión Legislativa Especial que será creada para tramitar las reformas que se requieran.Quedó definido también que en la Comisión Especial no tendrá cabida ningún delegado de las Farc. Y que, además de los miembros de las Comisiones de paz de cada Cámara, será constituida también con doce integrantes de otras comisiones y en proporción a la representación política. Con ello se superan en parte preocupaciones sobre la exclusión de las tendencias políticas que tienen asiento en el Legislativo.La otra iniciativa es la realización de un plebiscito como instrumento para que los colombianos aprueben o no lo acordado en la mesa de negociación de La Habana. Luego de presentada por el Partido de la U, la propuesta ha sido adoptada por el Gobierno y ya tiene mensaje de urgencia. Lo cual indica que tendrá grandes posibilidades de salir adelante, salvo que exista una rebelión entre la fuerzas políticas que hacen parte de la Unidad Nacional.Sin embargo, el contenido de lo que se propondrá para ser aprobado mediante ese plebiscito es la clave de todo el asunto. Porque no se trata de poner a los colombianos a votar sobre cada punto de los que se acuerden, lo que en la práctica haría imposible su aprobación. Pero tampoco puede reducirse a expresar un mero sí o no sobre un asunto que es de por sí complejo, como quiera que le ha tomado tres años o más a quienes lo han negociado. Esa es la diferencia entre pedirle a la Nación que ratifique el acuerdo final o invitarla a que decida sobre lo que es un paso trascendental para su futuro. El uno es un trámite más que puede realizarse a la usanza tradicional de la política colombiana, que no garantiza el consenso y el respaldo que se requiere para superar lo que se ha llamado el conflicto; el otro, es la posibilidad de involucrar a todo el país en el proceso, lo que sí garantiza una paz duradera.Esa es la diferencia entre pedirle a la nación que ratifique lo actuado en La Habana o que sea parte actuante, con voz y voto, en la definición de su futuro.

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