Racionamiento anunciado

Septiembre 19, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"¿Cuándo tomaremos conciencia de la responsabilidad que nos cabe a todos los caleños en la protección de nuestro medio ambiente y en el cuidado del agua? ¿Cuándo podremos entender que al tolerar las invasiones y permitir el despilfarro estamos propiciando una crisis de proporciones incalculables? Ojalá no se nos haga tarde para reaccionar ante los avisos que nos está enviando la madre tierra".

Hoy empieza de manera oficial el racionamiento del agua para nueve barrios de Cali. Ochenta mil hogares, cerca de 200.000 personas, empezarán a sufrir en carne propia los estragos que deja la combinación del cambio climático y la destrucción que ha sufrido el medio ambiente de la capital vallecaucana. Estas personas se suman a los habitantes ubicados en las invasiones que se aposentaron en las laderas de la ciudad, quienes además de no pagar por el servicio consumen el agua sin medida. Ahora, la escasez empieza a afectar a quienes sí cumplen con sus obligaciones como habitantes de la capital vallecaucana. Ellos experimentarán cortes de agua entre las ocho de la noche y las seis de la mañana del día siguiente. Es la consecuencia de la dramática caída en los caudales que llegan a las bocatomas de las plantas de San Antonio, alimentada por el río Cali, y La Reforma, surtida por el Cañaveralejo.En un principio se podría decir que la crisis es producida por el cambio climático que experimenta la Tierra. En efecto, directivos de los ingenios azucareros informan que así como en el 2011 la región vallecaucana recibió la mayor cantidad de lluvias y la menor en luminosidad de los últimos 110 años, en el 2012 se están presentando las temperaturas más altas en el mismo período de tiempo. Es decir, el cambio climático explicado a través de los fenómenos de la Niña y del Niño, es una realidad a la cual se le debe poner cuidado. Pero, contrario a los cuidados que demanda esa verdad que muestran las mediciones para preservar nuestro amenazado medio ambiente, el entorno de la capital vallecaucana experimenta también la peor embestida de la depredación humana en toda su existencia. En los últimos tres meses, más de 5.000 hectáreas de sus laderas han sido presa del fuego, casi siempre producido por la mano de personas que pretenden divertirse o quemar desechos o, lo más grave, preparar el terreno para nuevas invasiones. Es decir, nada de tomar medidas para evitar que Cali y su entorno se conviertan en foco de los múltiples e irreversible problemas que acarrea la destrucción de la naturaleza. Esa es la razón para que el río Cali apenas transporte 800 litros de agua por segundo, cuando el suministro para evitar el racionamiento es de 1.200 litros por segundo. Frente a ello, y según informe de Emcali, las comunas ubicadas en la ladera, la 18 y la 20 que ahora se rebelan por la falta de agua, generan pérdidas mensuales de hasta 1.200 millones de litros del preciado y ahora escaso líquido. Por supuesto, reaparecerán las propuestas para utilizar aún más el también afectado río Cauca. Y las protestas no se harán esperar, mientras la amenaza de racionamiento al resto de la ciudad comienza a convertirse en una realidad incontrastable. ¿Cuándo tomaremos conciencia de la responsabilidad que nos cabe a todos los caleños en la protección de nuestro medio ambiente y en el cuidado del agua? ¿Cuándo podremos entender que al tolerar las invasiones y permitir el despilfarro estamos propiciando una crisis de proporciones incalculables? Ojalá no se nos haga tarde para reaccionar ante los avisos que nos está enviando la madre tierra.

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