¿Qué pasa en los diálogos?

Septiembre 04, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Hay pues un ambiente extraño, donde las declaraciones de los participantes en los diálogos y los hechos que se están produciendo en Colombia elevan el grado de incertidumbre sobre lo que está ocurriendo".

Paralelo a la crisis producida por el paro agrario que se extiende ya por dos semanas, los diálogos en La Habana están en el centro del interés nacional. Sus últimos desarrollos dan a entender que algo no está funcionando bien y necesita de mayor información ante la opinión pública. Ayer, mientras el Alto Comisionado para la Paz y la Reconciliación afirmaba que el proceso estaba “en un momento crítico”, y afirmaba que “una negociación de paz funciona en unos tiempos que no necesariamente son los tiempos de las instituciones, los tiempos llamémoslos, de la Constitución", el presidente Juan Manuel Santos declaraba que “el tiempo apremia”. “Vamos a acelerar” dijo el Primer Mandatario de los colombianos. Horas después, el Jefe del Estado volvió a enviar un mensaje de optimismo, que despeja las dudas sembradas por las declaraciones del comisionado Sergio Jaramillo.Son reacciones expuestas a raíz de las dificultades que se presentaban en el Congreso de la República para reunir el quórum necesario para iniciar la sesión conjunta de las Comisiones Primera del Senado y la Cámara de Representantes, encargadas de estudiar la propuesta sobre permitir la coincidencia de un referendo con la fecha de las elecciones parlamentarias o presidenciales. Dificultades que indican el complejo camino que deberá recorrer la iniciativa para convertirse en la ley que espera el Ejecutivo para consultar al pueblo sobre los acuerdos que se logren en La Habana.Y por primera vez, los negociadores de las Farc se abstienen de sus acostumbradas proclamas diarias, dejando pasar casi una semana en silencio mientras sus ataques se reducen de manera ostensible. Tiempo que coincide con los momentos más difíciles del paro, en los cuales se acusa a la guerrilla de actuar para obligar a muchos campesinos a participar, o por usar sus milicias para generar los desmanes que se presentaron en Bogotá y en otros lugares del país.Hay pues un ambiente extraño, donde las declaraciones de los participantes en los diálogos y los hechos que se están produciendo en Colombia elevan el grado de incertidumbre sobre lo que está ocurriendo. Porque ya no es solo el hecho de que se produzcan ataques terroristas o respuestas de las autoridades legítimas, algo que está implícito en el documento que dio inicio a los diálogos al no considerar un cese el fuego bilateral. No hay duda entonces que en las declaraciones del Alto Comisionado hay síntomas notorios de que algo más está pasando en las negociaciones. Algo que debe ser aclarado a los colombianos para que sepan a qué atenerse. Porque no basta con tratar de dar tranquilidad mediante declaraciones que a veces parecen contradictorias, o afirmar que por primera vez hay una voluntad de las partes de llegar a un acuerdo. Es claro que el interés del Gobierno por lograr un resultado rápido contrasta con la tradicional evasiva de las Farc, que persisten en la violencia y no dan muestras de querer ceder en sus intenciones de desconocer al Estado de Derecho como instrumento para mantener la concordia entre los colombianos.

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