Qué pasa en los diálogos

Octubre 11, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La incertidumbre es hoy la mejor definición sobre lo que ocurre en La Habana, lo que sin duda aumenta la inquietud acerca de su futuro. Por eso, lo pertinente ahora es hablarles a los colombianos con franqueza y tomar las decisiones que correspondan para evitar que la negociación en Cuba se convierta en un asunto que interfiere y distorsiona la política nacional".

En medio de posiciones que a veces suenan contradictorias, y de actitudes que van desde la amenaza hasta el silencio, los diálogos de La Habana parecen entrar en una etapa de definiciones, no tanto sobre su contenido como sobre su continuidad. Por eso es necesario que el Gobierno Nacional explique a los colombianos cuál es el estado del proceso con las Farc, que cumple once meses de iniciado y hoy no tiene un futuro claro.Las últimas informaciones sobre el proceso han creado un clima que puede calificarse de incertidumbre: por una parte, el presidente Juan Manuel Santos recordó que el próximo 18 de noviembre la negociación cumplirá un año de iniciada y los resultados son lacónicos, por decir lo menos. Al reclamar decisiones antes de ese aniversario, el Primer Mandatario demostró su insatisfacción sobre los avances, que contrastan con sus deseos de lograr un acuerdo rápido. Así mismo, en reuniones con el Partido de la U y el Liberal, el presidente Santos planteó tres escenarios y los puso a consideración de los miembros de esas colectividades: que se terminen los diálogos, que se suspendan mientras pasan las elecciones y que se continúen aunque esté en marcha el debate político. Si bien es pertinente preguntar a los aliados del gobierno sobre un asunto de gran importancia para el país, la encuesta parece sorprendente si se tiene en cuenta que la iniciativa para encontrar alternativas como la negociación con los grupos guerrilleros es de su exclusivo resorte. La respuesta de las Farc con respecto a la continuidad de la negociación fue expresada por sus voceros, quienes anunciaron su disposición de suspender el proceso mientras pasan las elecciones. Lo cual, además de desconocer el interés del gobierno por lograr un acuerdo rápido, producirá un receso de más de seis meses hasta después de los comicios presidenciales, tiempo amplio en el cual la guerrilla podrá mantener la protección que les ofrece Cuba como facilitador del proceso, influyendo de manera directa en las elecciones. En otros términos, lo que se puede producir será un hecho que puede causar más perjuicios que beneficios para Colombia. Lo ocurrido ha generado una gran confusión. Más aún, cuando, además de desconocidos para la Nación, los avances son magros, si se tienen en cuenta la insatisfacción expresada por el presidente Santos y las declaraciones de los voceros de las Farc, quienes se empeñan en medir en cuartillas los resultados de once meses de trabajo. A pesar de no conocerse los detalles de lo acordado hasta ahora, puede decirse que el acuerdo sobre el primer punto es incompleto y poco se ha avanzado en lo referente a la participación en política de la guerrilla una vez desmovilizada. Es decir, la incertidumbre es hoy la mejor definición sobre lo que ocurre en La Habana, lo que sin duda aumenta la inquietud acerca de su futuro. Por eso, lo pertinente ahora es hablarles a los colombianos con franqueza y tomar las decisiones que correspondan para evitar que la negociación en Cuba se convierta en un asunto que interfiere y distorsiona la política nacional.

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