Que empiece la función

Enero 13, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Es de esperar que el proceso de liberaciones culmine a la mayor brevedad, con lo cual se le dará un gran alivio a los familiares de esas víctimas".

Con la llegada del nuevo año se revivió el proceso para devolver la libertad a cinco de los diecinueve secuestrados que aún padecen el yugo de las Farc. Y aunque ya se sabe que es una maniobra del grupo armado para lograr algo de atención, sería deplorable que algunos de quienes están actuando con un supuesto interés humanitario se presten para amplificar las maniobras de los victimarios.Eso es lo que sucedería en caso de que la ex senadora Piedad Córdoba no acepte viajar a los sitios donde serán entregados los secuestrados sin celular o teléfono satelital, como lo piden los delegados de la Cruz Roja. Y si, como ha ocurrido en similares ocasiones en el pasado, algún periodista está presente, respaldado por medios de comunicación interesados en hacer eco de las actuaciones de las Farc.De cualquier manera, lo que importa es devolver sanos y salvos al mayor de la Policía Guillermo Solórzano, al cabo del Ejército Salín Sanmiguel, al infante de marina Henry López Martínez y a los concejales Marcos Vaquero y Armando Acuña, secuestrados entre 2007 y 2010. Para ello ya se logró definir el protocolo de seguridad con el Brasil, país que de nuevo participará en la devolución, y con la Cruz Roja Internacional. Lo que implicará suspender durante 36 horas las operaciones militares en los alrededores de los sitios donde se producirán las liberaciones, luego de que las Farc den a conocer sus coordenadas. Es de esperar entonces que el proceso culmine a la mayor brevedad, con lo cual se le dará un gran alivio a los familiares de esas víctimas. Lo que sigue produciendo interrogantes, es la razón por la cuál no se liberaron a quienes llevan hasta trece años padeciendo los horrores que las Farc aplican a sus víctimas, narrados en forma detallada por quienes han sido rescatados por las autoridades y por los liberados en procedimientos similares al que está en desarrollo. No es difícil deducir que siempre tendrá más efecto propagandístico el mantener en la selva a José Livio Martínez, el suboficial secuestrado en Patascoy el 21 de diciembre de 1997, que liberarlo, así se haga un show similar al de la devolución de Pablo Emilio Moncayo, su compañero de infortunio. Quizás con ello, los victimarios pretendan recordar su capacidad de causar daño y su decisión de violentar los Derechos Humanos de cualquiera que no esté de acuerdo con sus atrocidades. Es lo que su principal cabecilla dio a entender en una comunicación de hace algunos días, donde insinúa una negociación. Fue un video donde invoca el Derecho Internacional Humanitario, el mismo que ha sido rechazado por su organización, para descalificar las acciones del Gobierno que han menguado la capacidad de destrucción de esa guerrilla. Quizás el momento para hablar de paz será el día que devuelvan a los demás secuestrados. Lo que nunca podrá repetirse, es que las Farc abusen del interés siempre permanente de la Nación por terminar con un conflicto fratricida, para oxigenar sus cada vez más precarias fuerzas. Y mucho menos, para engañar a los colombianos con ofertas de paz mientras asesinan colombianos y destruyen con terrorismo su país.

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