Putin en América

Julio 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Es la confirmación del renacimiento de un ambiente de guerra fría que ya se vive en Europa por el expansionismo ruso, el papel imperial que Putin sueña para su país y la inexplicable frialdad de los Estados Unidos con quienes han sido sus aliados de siempre.

El presidente de Rusia inició una gira latinoamericana en momentos de una grave crisis en Ucrania. La gente se pregunta qué hace Vladimir Putin por estos lares y a pesar de la guerra que toca sus fronteras.Aunque el gobierno ruso dice que es una visita de “agradecimiento” por la votación de Cuba y Nicaragua en la ONU en la crisis de Crimea, no es difícil entender que ella tiene un interés mucho más profundo que estrechar lazos comerciales. Es importante reconocer que su periplo empezó en La Habana, donde fue recibido con honores. Cómo más se recibe a alguien que le condona US$ 35.000 millones de una deuda que así se considere perdida, sigue siendo una deuda.Putin siguió para Nicaragua donde llegó a la madrugada y también recibió los parabienes de Daniel Ortega. Luego estará en Venezuela donde Nicolás Maduro, su mayor comprador de armas. Tampoco faltarán los saludos a Rafael Correa de Ecuador y a Evo Morales de Bolivia. Y visitará a doña Cristina viuda de Kirchner de la sufrida Argentina y hasta a Dilma Rouseff, de Brasil, el gigante de Suramérica.Es la pesca que recoge viejas amistades y aumenta nuevas, en desarrollo del expansionismo que ha revivido Putin, ya no con el afán de financiar guerrillas fracasadas si no de amplificar el peso de Rusia en el mundo. Para ello sólo le basta aprovechar la distancia que Estados Unidos ha tomado de sus vecinos en América, “el patio de atrás”.Putin alabó el interés de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), fundada como alternativa a la Organización de Estados Americanos (OEA), de buscar relaciones con Rusia. Y resaltó cómo esa entidad quiere convertirse en un foro relevante sin la “interferencia agresiva de fuerzas externas”. Más claro, imposible.“Si Rusia quiere tener un mayor peso en América Latina, empezará con los países que tienen relaciones pobres con Estados Unidos”, dijo un analista de seguridad de la Oficina en Washington para América Latina. Lo que el sesudo funcionario parece desconocer es que el interés del presidente ruso no está aquí sino en sumar aliados para ser la potencia mundial que se imagina Putin, quien juega sus fichas con sagacidad, como lo está demostrando en Ucrania.Zanahoria y garrote es el mensaje del exdirector de la KGB y ahora presidente, el nuevo zar del país más grande del mundo. Así, el viaje de Putin lanza un mensaje a Estados Unidos y a sus pasivos aliados europeos: si tú puedes llegar a nuestras fronteras en Ucrania, yo puedo llegar hasta las puertas de tu casa en América.Es la confirmación del renacimiento de un ambiente de guerra fría que ya se vive en Europa por el expansionismo ruso, el papel imperial que Putin sueña para su país y la inexplicable frialdad de los Estados Unidos con quienes han sido sus aliados de siempre.Lo más grave es que las puertas de bastantes países latinoamericanos estarán abiertas a Rusia si el gobierno estadounidense insiste en mirar con displicencia a los vecinos y redefine su política para América Latina y el Caribe, basada en el impulso al desarrollo, en el respeto y el beneficio mutuo.

VER COMENTARIOS
Columnistas