Progreso y consenso

Progreso y consenso

Junio 26, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Una vía que lleva una década en construcción y seis años de retraso en el cronograma, debe terminarse en el menor plazo posible. Por eso es positivo el empeño de la Nación para agilizar la ampliación de la carretera a Buenaventura, obra que si bien generará algunos traumatismos, ante todo beneficiará al Valle y al país en su conjunto".

Una vía que lleva una década en construcción y seis años de retraso en el cronograma, debe terminarse en el menor plazo posible. Por eso es positivo el empeño de la Nación para agilizar la ampliación de la carretera a Buenaventura, obra que si bien generará algunos traumatismos, ante todo beneficiará al Valle y al país en su conjunto.La doble calzada a Buenaventura es un anhelo de la región que se ha visto interrumpido por los problemas desde que se inició el proyecto hace doce años. Las obras se entorpecieron, entre otras razones, por las dificultades para la adquisición de predios, las demandas de las comunidades durante las consultas previas que ordena la Constitución Nacional y las demoras en la expedición de las licencias ambientales.Así se les ha negado al Valle, a su industria y al comercio exterior en general, la posibilidad de tener una vía de comunicación óptima hacia el puerto más importante del país, por el que se moviliza el 50% de la carga de exportación e importación. De paso se han frustrado las esperanzas de desarrollo económico, modernidad y mayores oportunidades de progreso social que demanda la población de Buenaventura.Ahora con la orden de agilizar los trabajos, particularmente en un tramo de 20 kilómetros entre Buga y Loboguerrero que ha sufrido los mayores retrasos, y culminarlos en un plazo de seis meses, se empieza a cumplir el deseo de ver la obra terminada. Pero también se genera preocupación por los efectos que los cierres de la vía tendrán en el transporte de carga, las actividades de importación y exportación, en el turismo, así como en la movilidad hacia la ciudad portuaria.Son inquietudes que deben ser escuchadas y obligan a encontrar caminos de consenso para darles la mejor solución. En ese sentido son importantes las reuniones adelantadas entre los gremios y la Nación, así como los acuerdos alcanzados sobre la reducción en las horas de cierre de la carretera, la circulación total los días sábados y la revisión mensual a la que se someterá el proceso para evaluar los resultados. Quedan otras cuestiones por resolver, que no dan espera ante el inminente comienzo de las obras.Entendiendo que la movilización de la carga se hará en la noche, se debe garantizar la seguridad en la carretera. Y se requieren alternativas para que las actividades de comercio exterior sean atendidas en esos horarios, lo cual implica que las entidades estatales y los puertos estén abiertos durante el día y la noche. Se calcula que los cierres ocasionarán pérdidas superiores a los $150.000 millones para el sector transportador, la industria y el comercio nacionales. A ellos se les deben brindar facilidades y hacer lo posible por reducir los costos económicos que asumirán.Sobre todo es necesario que se cumpla con el plazo establecido para terminar la obra. A los gremios y al Valle se les ha asegurado que los trabajos tardarán seis meses y ese es el tiempo que están dispuestos a asumir las dificultades y pérdidas. El Gobierno Nacional y el consorcio constructor deben honrar su compromiso y tener listo al comenzar el 2016 el tramo que se intervendrá y el total de la doble calzada a Buenaventura al terminar el próximo año.

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