Por una ciudad moderna

Septiembre 30, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

La ciudad está en la obligación de crear las condiciones necesarias para reacomodar a quienes quedarán cesantes por el cambio. Como también es imperativo definir el precio justo que deben pagar los operadores del MÍO a los propietarios de los buses que tendrán que retirarse a partir de mañana.

Con la llegada del Sistema de Transporte Masivo, MÍO, Cali ha empezado a experimentar la transformación urbana que se esperaba. Es el paso necesario hacia una ciudad moderna, donde el bienestar de todos los ciudadanos se antepone a los intereses individuales, sin que ello implique desconocer o atropellar los derechos adquiridos.Muchas dificultades ha debido superar el MÍO para llegar a ser el sistema que cada día va ganando confianza entre los usuarios. La demora y los inconvenientes en la construcción de la infraestructura, así como algunas actuaciones poco claras en sus inicios, hicieron dudar de la viabilidad de un proyecto en el cual está comprometido el futuro de Cali como una urbe moderna capaz de resolver el problema de la movilidad, eje fundamental de las ciudades. Poco a poco, el proyecto fue salvando los obstáculos y tomando forma, mientras los caleños aprendían a usarlo y a reconocer las enormes ventajas que les ofrece. Y en forma paralela, la ciudad fue experimentando las transformaciones que en un principio parecían propias de un sueño difícil de realizar. Hoy, el MÍO moviliza más de 600.000 pasajeros al día, muchas vías han sido construidas y otras adecuadas y barrios populosos empiezan a disfrutar de la comodidad que proveen las instalaciones y el servicio que se les ofrece al cambiar el sistema circulatorio de gran parte de Cali. Parte de esa transformación está en la decisión de retirar los más de 5.000 buses y busetas cuyos conductores debían pelearse las vías para generar su sustento. Para ello, el sistema presentó la posibilidad de que los transportadores se unieran al MÍO como operadores. Ahora, ya en la etapa final de un cambio que no tiene reversa, debe ofrecer condiciones adecuadas para los propietarios que les corresponde retirar sus vehículos. Para esos fines se han creado las mesas de negociación que están operando, guiadas por la Administración Municipal. Por supuesto, allí se pueden producir divergencias como las que se están presentando con respecto a la desmovilización de los 500 vehículos que aún circulan por las calles de la ciudad, ya sea mediante la llamada chatarrización o porque se utilizarán en otros destinos. Es de esperar entonces que se produzcan los acuerdos, y que la cordura impida que se recurra a las vías de hecho con las que hace pocas semanas sembró el caos, superado en forma por las autoridades. Sin duda, quedan aún asuntos que resolver. Por ejemplo, la ciudad está en la obligación de crear las condiciones necesarias para reacomodar a quienes quedarán cesantes por el cambio. Como también es imperativo definir el precio justo que deben pagar los operadores del MÍO a los propietarios de los buses que tendrán que retirarse a partir de mañana. Es una negociación que hasta ahora se ha realizado con cordura y en la cual no caben intenciones políticas como las de un miembro del Concejo. Cali está hoy en uno de los momentos más importantes de su transformación hacia una ciudad moderna, más ordenada y dispuesta a adoptar los cambios que sean necesarios. Y para ello, los caleños estamos obligados a ponernos de acuerdo.

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