Por el respeto

Por el respeto

Octubre 17, 2017 - 11:55 p.m. Por:
Elpais.com.co

Aprovechando los hechos que se desencadenaron a raíz de las denuncias sobre acoso sexual contra un prestigioso empresario de cine en los Estados Unidos, se ha desatado un movimiento dirigido a combatir ese mal. Lo que queda claro también es que la denuncia oportuna es la mejor y más eficaz herramienta para acabar con una conducta que significa ante todo una discriminación producto de arcaicos conceptos que reconocen falsas supremacías y demandan sumisiones inaceptables.

Con respecto al acusado Harvey Weinstein, se debe decir que su aura de éxito en el mundo del cine le dio el elemento esencial para acosar a las actrices que necesitaban un impulso a sus carreras y, en muchos casos, el paso para abusar de ellas. Ahora, cuando el otrora próspero empresario ha caído en desgracia, es el momento para reconocer que detener esa trayectoria de vejaciones fue posible debido a la denuncia a la cual se han ido sumando varias de las estrellas de la industria cinematográfica.

Sin embargo, esa tendencia a exigir favores sexuales a cambio de empleos o prebendas de cualquier tipo no es exclusiva de Weinstein o de la industria del cine, ni se produce sólo en los Estados Unidos. Con respecto a Colombia, son muchos los casos en los cuales se han conocido hechos similares. Y son muchísimos más los que se ignoran porque sus víctimas prefieren guardar silencio ante la certeza de una retaliación que destruya sus posibilidades de supervivencia.

Hay pues un necesario vínculo entre los abusos que se cometen y el silencio que los protege, debido sin duda al temor de las víctimas contra la reacción de sus victimarios. Y además del ejercicio abusivo del poder, su causa puede encontrarse en costumbres atávicas donde la subordinación laboral o, en el caso de las mujeres, el erróneo concepto que las pone en un nivel inferior, ha hecho que se considere casi que normal la práctica de ese abuso.

Para luchar contra él se han creado mecanismos jurídicos y sanciones legales en todas partes del mundo civilizado. Sin embargo, nada de eso tiene efecto si no existe la denuncia que desencadena la sanción social. Por supuesto, se requiere del respaldo que despierte la sensibilidad de la sociedad y sea solidaria con las víctimas del acoso sexual.

Lo que hoy se está produciendo es una revolución apoyada en la posibilidad de difundir la denuncia y originar la condena pública de una conducta que debe ser perseguida por sus características de violencia contra quien es objeto de ella. Aunque deben existir los desarrollos legales que castiguen a quienes incurran en un comportamiento antisocial como ese, es cada vez más evidente que la oportunidad de que ello suceda es mayor al exponer los asedios a la luz pública.

Volviendo a Weinstein, como a muchas estrellas del firmamento cinematográfico, su conducta le ha ocasionado sanciones ejemplares, y ha cambiado la tolerancia de la industria del cine por una expulsión sin contemplaciones. Es la lucha por el respeto a las mujeres que puede producirse de manera incruenta y efectiva cuando la sociedad respalda a quienes denuncian el acoso.

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