‘Ponte en sus zapatos’

‘Ponte en sus zapatos’

Diciembre 18, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Colombia conoce bien las desgracias de quienes han tenido que abandonar sus tierras, sus familias, su vida, por huir de la violencia o por la falta de oportunidades".

El drama que padecen lo desplazados pasa por el desarraigo, la pobreza y la pérdida de sus derechos fundamentales. Y se alimenta con la indiferencia y el olvido de Estados y sociedades, males aún peores. Colombia conoce bien las desgracias de quienes han tenido que abandonar sus tierras, sus familias, su vida, por huir de la violencia o por la falta de oportunidades. Por eso, fue escogida por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur, para el lanzamiento de la campaña mundial ‘Pongámonos en los zapatos de los desplazados y demos el primer paso para entender su situación’. Con ello pretende promover la solidaridad con los refugiados y desplazados del Planeta. Son 43 millones de personas desarraigadas dentro de sus propios países o que se han refugiado en otras naciones para salvar sus vidas o para buscar las oportunidades de progreso que les fue negada en sus patrias. En Colombia entre tres y cuatro millones han debido salir de sus lugares de origen, lo que convierte a nuestro país en el segundo, después de Sudán, con el mayor número de desplazados.Por ejemplo, y según la oficina de Asesoría por la Paz, durante el 2009 Cali vio llegar 62.800 personas desarraigadas provenientes del Pacífico nariñense, caucano y chocoano, con la consecuente carga social y económica que implica esa inmigración. Así, los cordones de miseria crecen en la ciudad, la inseguridad aumenta y el Municipio es incapaz de atender la nueva población. Y la sociedad ve invadir sus espacios y se esconde en la indiferencia frente a la horda de esos compatriotas convertidos en intrusos dentro de su ciudad.Hay que reconocer los esfuerzos del Estado por atender a la población desplazada y buscarle una solución a las raíces y a las consecuencias del problema, así las intenciones se queden cortas. El más reciente empeño es la Ley de Víctimas que ya pasó en la Cámara de Representantes y está a dos debates en el Senado para ser aprobada. La restitución de tierras, incluida en el proyecto, es el paso más importante para devolverles sus propiedades a quienes fueron desplazados por la violencia. Está demostrado que paramilitares y grupos guerrilleros sembraron el terror para apoderarse de propiedades y terrenos. Ya nadie cree en sus simulados intereses políticos. Su motivación es económica, por el ansia de volverse terratenientes o de apropiarse de las rutas del narcotráfico. Y han recurrido a las masacres, a la intimidación, a la violencia, sacando de sus terruños a comunidades enteras. Con la restitución de tierras, el Estado comenzará a enmendarse por no haber cumplido con su deber de proteger a esos tres o cuatro millones de desplazados. Pero además de las políticas estatales, los desarraigados necesitan de la solidaridad y el acompañamiento. A eso le apunta la campaña de la Acnur, que a través de contar historias reales de quienes se convirtieron en desplazados, busca sensibilizar a la gente para que los acoja, les brinde su apoyo y les dé la oportunidad de tener una vida digna en medio del drama que sufren. Que se les dé la oportunidad de vida que merecen.

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