Picaresca y drama

Enero 24, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...Ahora bien, más allá de la picaresca, en un país que se atrevió a elegir como parlamentaria a una actriz porno, lo cierto es que hay circunstancias difíciles que han lesionado la gobernabilidad en Italia, donde este tipo de devaneos de los gobernantes nunca han dado para que se generen crisis políticas de importancia".

Las acusaciones por escándalos de tipo sexual han perseguido a Silvio Berlusconi desde el inicio de su mandato. Hasta ahora, el viejo ‘Cavaliere’ ha logrado salir indemne de estos líos enojosos.Pero recientemente, a raíz de algunas grabaciones telefónicas en las que el Premier aboga por la libertad de una joven prostituta, la marroquí Kharima El Mahroug, el escándalo ha pasado a mayores, amenaza con dividir la coalición de gobierno e incluso ha provocado declaraciones de El Vaticano, tradicional aliado de Berlusconi.Mientras la Fiscalía se propone enjuiciar a Berlusconi por “incitación a la delincuencia a menores de edad”, en relación con presuntos encuentros entre el anciano de 74 años y la joven sufí, éste niega tajantamente cualquier amorío, se jacta de su preferencia por las “relaciones estables” y acusa a los fiscales de realizar “escuchas ilegales”. Ahora bien, más allá de la picaresca, en un país que se atrevió a elegir como parlamentaria a una actriz porno, lo cierto es que hay circunstancias difíciles que han lesionado la gobernabilidad en Italia, donde este tipo de devaneos de los gobernantes nunca han dado para que se generen crisis políticas de importancia. La ‘Cicciolina’ nos recuerda que los italianos no se toman muy en serio los aires de pompa que a veces se dan sus mandatarios y, al elegirla, lanzaron el mensaje de que ella tenía el mismo grado de dignidad que los ‘padres de la patria’.Pero el ministro para el federalismo, Aldo Bracher, acaba de renunciar a su cargo; el Partido de la Libertad se ha dividido en torno al apoyo a Berlusconi; el presidente de la Cámara, cofundador del Partido de la Libertad, se encuentra enfrentado al Gobierno; Umberto Bossi, dirigente de la Liga del Norte, retiró su apoyo al Premier italiano; y El Vaticano, en clara alusión, instó “a todos, sobre todo a los que tienen una responsabilidad pública en cualquier sector administrativo, a tener y asumir un empeño de una más robusta moralidad, de un sentido de la justicia y de la legalidad”.Desde luego, el problema no estriba en los devaneos del anciano líder con la joven pupila, sino en las duras medidas económicas que el gobierno italiano se vio obligado a tomar para conjurar la crisis del euro. El llamado Plan Bienal de Austeridad, recientemente aprobado, se propone ahorrar 24.000 millones de euros de gastos estatales entre el 2011 y el 2013.Y la protesta no se ha hecho esperar. El pasado viernes estalló una huelga general del sector público, pues el plan de ahorro afecta los sueldos y la contratación del Estado, disminuye los gastos en salud, posterga una serie de jubilaciones, congela salarios y reduce transferencias a las regiones y localidades.Aunque pueda discutirse si el plan hace caer toda la austeridad sobre los hombros de los trabajadores, que es lo que reclaman los sindicatos, aún ellos están de acuerdo en que Italia está obligada a reducir el déficit fiscal y el monto de su deuda, si no quiere sufrir consecuencias similares a lo ocurrido en Grecia, Irlanda y Portugal.Como casi siempre, el drama no es por una bailarina mora sino por el dinero de todos.

VER COMENTARIOS
Columnistas