Paz y desarrollo

Paz y desarrollo

Septiembre 22, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Mientras 1.400 millones de seres humanos vivan con menos de $2.500 al día, 1.000 millones pasen hambre, otros 1.800 millones no cuenten con servicio de alcantarillado y al menos 800 millones no tengan acceso al agua potable, será imposible construir un mundo en paz.

Un mundo en paz. La sentencia suena utópica en medio de los conflictos que vive el planeta, pero es un anhelo al que la humanidad no puede renunciar, como lo recordó Naciones Unidas en el Día Internacional de la Paz. Lograr que ese sueño se haga realidad empieza por buscar el entendimiento entre aquellos pueblos donde las diferencias ocasionan los enfrentamientos. También en pensar y planear un mundo más equitativo y con oportunidades, donde el respeto por el otro y la convivencia con el entorno permitan construir sociedades sanas. De ahí que el lema de la conmemoración para este año haya sido “Una paz sostenible para un futuro sostenible”.Si bien la mayoría de las guerras que se libran tienen sus orígenes en los desacuerdos ideológicos, sociales, territoriales o religiosos, las luchas se enfilan a obtener el control sobre los recursos naturales. Colombia, por ejemplo, ha visto en los últimos años cómo, pese a los esfuerzos del Estado para evitarlo, tener el poder sobre la tierra y sobre las riquezas del país ha llevado a guerras cruentas que dejan miles de muertos y desplazados en el camino. Y conoce también cómo mucho del dinero que se genera por ese control termina financiando los conflictos. Un círculo vicioso difícil de romper.Es ahí cuando la intervención de los Estados no puede quedarse sólo en luchar contra las guerras a través de las armas. Se necesita construir una sociedad pacífica con justicia y la equidad. Mientras 1.400 millones de seres humanos vivan con menos de $2.500 al día, 1.000 millones pasen hambre, otros 1.800 millones no cuenten con servicio de alcantarillado y al menos 800 millones no tengan acceso al agua potable, será imposible construir un mundo en paz. Tampoco sucederá mientras en algunas regiones el 25% de su población infantil siga sin recibir educación básica y no se provean servicios de salud al 100% de la población.Entonces el concepto de desarrollo sostenible -que buscar garantizar una mejor calidad de vida para todos tanto en el presente como en el futuro- juega el papel más importante. La protección de los recursos naturales es indispensable para garantizar la supervivencia de los 9.000 millones de habitantes que tendrá el planeta dentro de 40 años y para evitar que el afán por su control siga desatando guerras. Lo es tanto como una distribución más equitativa de esos recursos. También se requiere de una producción limpia, que permita el crecimiento económico de las naciones, cuidando las riquezas ambientales y asegurando un mayor bienestar para la humanidad. Como lo dijo Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, en el Día Internacional de la Paz: “Los recursos naturales deben utilizarse en beneficio de la sociedad y no para financiar guerras. Los niños deben estar matriculados en la escuela y no ser reclutados por los ejércitos. Los presupuestos nacionales deben dedicarse a mejorar la capacidad humana y no a adquirir armas mortíferas”. La tarea de llevar al mundo a la paz hoy sigue siendo una utopía. Pero no se puede claudicar en el intento por lograrlo.

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