¿Para dónde va Venezuela?

Noviembre 21, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Muchos analistas piensan que lo que ocurre en la economía venezolana es la demostración palpable del fracaso del régimen que se expresa en la aparente ineptitud de sus dirigentes para guiar a su país, en la devaluación que destruye la capacidad adquisitiva de los ciudadanos del común, en la escasez de alimentos y productos de primera necesidad, en los problemas de la energía, la ruina de Pdvsa y el aterrador endeudamiento con China.

Logrado el control político y debidamente aceitado el poder militar, el régimen venezolano se prepara para liquidar el principal enemigo de sus ambiciones totalitarias: es la libertad que significa la posibilidad de tener competencia, de fundar empresas y ofrecer alternativas para que sea la gente quien decida qué compra. La semana pasada, el turno le correspondió a las tiendas de electrodomésticos. Acusadas de usura y de abusar de los precios de los televisores, los ventiladores, las lavadoras y cualquier aparato que no forma parte de los productos necesarios, los almacenes fueron objeto del escarnio del presidente Nicolás Maduro. Y de una embestida que en no pocos casos culminó en saqueos protegidos por las autoridades, mientras en otros negocios pequeños los propietarios se apresuraban a liquidar sus inventarios para salvar algo de su patrimonio en trance de desaparecer.Largas colas se vieron entonces, formadas por personas que por fin tenían algo en que gastar sus ahorros forzados por la escasez. Con ello, el régimen chavista daba un importante desahogo a la crispación que genera la abundancia de dinero y la correspondiente capacidad de compra, frente a la escasez de oferta. Es decir, a la causa de la inflación que ya supera el 50% en menos de un año. Fue una medida que, además de populista porque satisface las ambiciones de consumo a precios en apariencia moderados, envió el mensaje de que el sistema de oferta y demanda, es decir, la economía de mercado, tiene sus días contados en la patria de Simón Bolívar. Muchos analistas piensan que lo que ocurre en la economía venezolana es la demostración palpable del fracaso del régimen que se expresa en la aparente ineptitud de sus dirigentes para guiar a su país, en la devaluación que destruye la capacidad adquisitiva de los ciudadanos del común, en la escasez de alimentos y productos de primera necesidad, en los problemas de la energía, la ruina de Pdvsa y el aterrador endeudamiento con China. Y no pocos vaticinan ya el desplome del chavismo, agobiado por los errores y los abusos de una nueva élite, la boliburguesía corrompida hasta la médula.Sin embargo, ya es tiempo de mirar si todo ello obedece a una estrategia deliberada para desmontar los principios del libre mercado, cambiándolos por el comunismo al estilo de Cuba, donde no hay inflación porque las cosas no tienen precio. Ni hay competencia porque todo es del estado, incluyendo la libertad. Ante lo que está ocurriendo, lo aconsejable ahora es mirar hasta dónde llegará Maduro con los poderes que le otorgaron con la ley habilitante, con la cual lo facultan para hacer lo que a bien tenga. Imposible ignorar que esa ley, aprobada con trampa, fue antecedida por el escándalo de las tiendas de electrodomésticos y el discurso de Maduro sobre el combate a la guerra económica de la extrema derecha mundial, es decir, a la libre empresa. Y sobre el combate a la corrupción, es decir, la barrida contra cualquier forma de oposición, incluidos los medios que no son afectos a la alianza hasta ahora indestructible entre el chavismo y las Fuerzas Armadas de Venezuela.

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