¿Para dónde va el café?

¿Para dónde va el café?

Octubre 08, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

el país aceptó que se decretara un subsidio del 40% adicional a los $412.000 que recibe el cultivador por cada arroba cosechada, que si bien no resuelve sus problemas, le ayuda a sortear el difícil momento. Sin embargo, ahora se ve sorprendido por las denuncias sobre estafas al PIC mediante toda clase de trucos, falsedades y hasta chantajes a los pequeños cultivadores, que comprometen recursos calculados en $145.000 millones.

Pese a la intervención decidida del Gobierno Nacional, la crisis que afecta a la caficultura colombiana no parece tener un fin próximo. Por el contrario, las denuncias sobre lo que está ocurriendo con el programa de Protección al Ingreso Cafetero, PIC, y los anuncios sobre lo que están exigiendo los cafeteros que no pertenecen a la Federación Nacional del ramo, hacen reclamar claridad y decisiones para defender el interés nacional.Los colombianos han apoyado la destinación de recursos del presupuesto público para aliviar la crisis de un sector vital para la estabilidad social y económica de la Nación. La conjunción de factores como la revaluación y la caída de los precios internacionales, el impacto del desastre invernal del año 2011 y el programa de renovación de cafetales, pusieron en peligro la existencia de una agroindustria de la cual dependen 500.000 familias. En ese propósito, el país aceptó que se decretara un subsidio del 40% adicional a los $412.000 que recibe el cultivador por cada arroba cosechada, que si bien no resuelve sus problemas, le ayuda a sortear el difícil momento. Sin embargo, ahora se ve sorprendido por las denuncias sobre estafas al PIC mediante toda clase de trucos, falsedades y hasta chantajes a los pequeños cultivadores, que comprometen recursos calculados en $145.000 millones.Y mientras eso ocurre, se conoce de nuevas exigencias para que el Gobierno Nacional destine en el 2014 un billón de pesos más al PIC. Se habla de un nuevo paro para conseguir que la combinación de año electoral, vías de hecho, debilidad de la Federación Nacional de Cafeteros y sorpresa en el Gobierno, produzcan los resultados que se lograron en el 2013. Poco se habla de los aumentos en la producción ocasionados por las renovaciones y el mejoramiento de las condiciones climáticas, y las primas que reciben los cafés colombianos en el exterior, lo que ha restablecido la situación de los productores no obstante la baja en la cotización internacional y la revaluación del peso. Hay pues una situación delicada. La gran pregunta es hasta dónde se puede mantener el subsidio a un sector con recursos de todos los contribuyentes y cómo evitar el fraude que se denuncia. Y cómo la política de subsidios redunda siempre en contra de la productividad y abre la puerta para que se presente la corrupción. Por otra parte, es necesario despejar la amenaza de nuevos paros con la cual pretenden explotar la coincidencia del respaldo social, la presencia de elecciones y la notoria pérdida de liderazgo de una Federación, necesitada de cambios que la aislen de la política y de la influencia del Gobierno, y le devuelvan la representatividad de todos los cafeteros.Son pues muchos los elementos que crean intranquilidad en uno de los sectores más importantes de la agricultura nacional. Pero son más las preocupaciones sobre las consecuencias que tendrá sobre toda la Nación el que no se actúe a tiempo y con tino para evitar que los colombianos caigan en la trampa de las vías de hecho, de las ineficiencias y de los subsidios permanentes a una actividad que ante todo debe ser capaz de responder a los problemas que enfrenta.

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