Palmira sin violencia

Palmira sin violencia

Octubre 04, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Ya no es posible seguir pensando que la violencia urbana es un fenómeno exclusivamente de Policía..."

Palmira está a tiempo de detener los fenómenos que la han convertido en la población con el mayor número de homicidios en el Valle del Cauca, después de Cali. Y para lograrlo, las autoridades municipales y la comunidad tienen que actuar para descubrir sus causas y atacarlas en forma preventiva antes de caer en el círculo vicioso de las acciones represivas y el reclamo a la Policía, que no impiden la violencia pero sí crean confusión entre la comunidad.El 2010 está muy cerca de convertirse en el año con mayor índice de homicidios en la historia de la Villa de las Palmas con 77 muertes violentas por cada 100.000 habitantes. Una tasa que supera las estadísticas del Departamento, 35 por cada 100.000. Entre enero y agosto del presente año se presentaron 174 homicidios, 51 más que en el mismo periodo del 2009, lo que significa un incremento del 41%. Si las proyecciones del Observatorio de Seguridad, Convivencia y Cultura Ciudadana de la Cámara de Comercio se cumplen, Palmira completará el año con 259 muertes violentas. Según las autoridades, las causas de la violencia que se presenta en este Municipio se relacionan con el microtráfico, los atracos callejeros y la intolerancia. Todo apunta a que allí, como en muchas de las poblaciones del Valle que padecen un aumento en sus índices de homicidios, se estarían reproduciendo los patrones de lo que ha sucedido por años en Cali, donde apenas ahora, y tras décadas de azote del narcotráfico, de la delincuencia común y organizada, y del irrespeto por la vida, está disminuyendo el homicidio.Frente a una situación alarmante como esta, es necesario pedirle de nuevo resultados a la Policía. Pero es necesario recordar a las autoridades municipales que ellas también tienen la responsabilidad de combatir la delincuencia. Y de proporcionar los recursos que sean necesarios para evitar que se destruya la convivencia y se incentive el clima de intolerancia que se vive en muchos barrios de la capital vallecaucana. Con la experiencia de Cali, ya no es posible seguir pensando que la violencia urbana es un fenómeno exclusivamente de Policía cuya responsabilidad es de la Fuerza Pública. Ahora se necesita decisión política que reconstruya el tejido social y acompañe las medidas restrictivas que, siendo necesarias, siempre serán de carácter temporal. Así mismo necesitan explicarle a la gente qué está pasando y crear puentes de comunicación para que la comunidad pueda enfrentar a quienes destruyen su tranquilidad.Por supuesto, la ciudad necesita del apoyo de las autoridades nacionales y de la Policía para enfrentar el desafío de la violencia. Pero Palmira es una ciudad que aún está en capacidad de afrontar el problema. Y podrá hacerlo siempre que sus autoridades se comprometan a promover entre la ciudadanía el principio de la convivencia. Porque sin ellos no será posible lograrlo. Son 285.000 palmiranos que se han manifestado dispuestos a unirse, pero que necesitan del liderazgo de sus autoridades. Y que se destine lo que sea necesario para darles seguridad a los ciudadanos, una prioridad que parece ignorarse en los gobiernos de muchos municipios de Colombia.

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