Pagar sí paga

Mayo 27, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Lo sorprendente es que los deudores morosos no están en los estratos con menores ingresos sino en los sectores más pudientes de la sociedad. Con lo cual se pone en riesgo la posibilidad de realizar las transformaciones que necesita una ciudad con dos millones trescientos mil habitantes, y que ha multiplicado su parque automotor mientras no tiene posibilidades de modernizar, mantener y actualizar su malla vial.

A partir de este mes, la Administración Municipal iniciará una ofensiva para recuperar la cartera vencida que por cerca de $70.000 millones afecta el plan de inversiones en las obras comprendidas en las denominadas Megaobras. Además de una forma de romper con la cultura del no pago, la decisión debe lograr que los caleños se pongan al día con un compromiso definitivo para la modernización de la ciudad. Quizás por los continuos denuncios sobre la mala administración de sus asuntos públicos, así como por decisiones erradas como entregarle el manejo de los impuestos a una cuestionada entidad particular, Cali padece un profundo y notorio rezago en sus ingresos que le ha impedido enfrentar la demanda de servicios públicos e inversión que genera su crecimiento. Es claro que la suma de esos factores ha generado un distanciamiento entre los ciudadanos y sus gobiernos, lo que ha su vez se traduce en un debido cobrar en los impuestos municipales que se calculan en $800.000 millones.Con ello se han afectado de manera notoria inversiones obligatorias como la seguridad y la convivencia, lo que sin duda se agrava por la renuencia de quienes han dirigido los destinos de la ciudad a cumplir con ese compromiso, pretextando casi siempre la falta de recursos, además de dar a entender que tal responsabilidad le corresponde a la Nación. Y la pobreza de una parte importante de la población caleña fue convertida en herramienta perfecta para incentivar en la gente la tendencia a no cumplir con sus obligaciones tributarias. Lo sorprendente es que los deudores morosos no están en los estratos con menores ingresos sino en los sectores más pudientes de la sociedad. Con lo cual se pone en riesgo la posibilidad de realizar las transformaciones que necesita una ciudad con dos millones trescientos mil habitantes, y que ha multiplicado su parque automotor mientras no tiene posibilidades de modernizar, mantener y actualizar su malla vial. Ese es el caso de las Megaobras, afectadas ahora por la renuencia a pagar la contribución de valorización que las ha hecho posibles. Preocupa registrar la deuda morosa de $70.000 millones que tienen los propietarios de 2000 predios, el 31% de los cuales son empresas industriales y comerciales. Y que el 34% pertenezca en gran parte a los estratos 5 y 6. Así, el problema de los ingresos municipales no se origina entonces en la pobreza de la población sino en la cultura del no pago que ha permeado a quienes resultarán más beneficiados por el programa de obras más importante de los últimos 15 años. Esa es la cultura que debe desaparecer en Cali. La Administración Municipal ha iniciado una ofensiva para recuperar la cartera morosa de las Megaobras, que empieza por ofrecer alternativas de pago y debe terminar con procesos ejecutivos contra quienes persistan en el incumplimiento. Es la oportunidad para ponerse al día con una obligación que beneficia a todos, incluidos los morosos. Y de demostrar que pagar los impuestos es un buen negocio que se refleja en la mejor calidad de vida de los caleños.

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