Otro intento por la paz

Octubre 12, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Ahora es tiempo de volver a creer en que el grupo creado hace 52 años en las montañas de Santander tiene intenciones de terminar su violencia, y que sus dirigentes están dispuestos a buscar un acuerdo y a no abortarlo a última hora, como ha sido costumbre".

Por segunda vez en este año, Caracas es sede del anuncio sobre iniciación de diálogos entre el Gobierno Nacional y el ELN, tendientes a terminar el conflicto con ese grupo. Es otro intento por llegar a soluciones que detengan la violencia contra los colombianos y permitan construir la paz que Colombia necesita. Hay que reconocer en primer lugar que las negociaciones fueron suspendidas debido a la obstinación de ese grupo en mantener el secuestro extorsivo contra ciudadanos y de continuar cometiendo atentados contra la infraestructura petrolera, en muchos casos como forma de chantaje. Según la interpretación de sus cabecillas, la negociación se pactó para ser realizada sin suspender las acciones bélicas, y esos crímenes de lesa humanidad, en los cuales se priva de la libertad a civiles, o se atenta contra el medio ambiente, son actos de guerra.Por fortuna, las negociaciones secretas permitieron aclarar tal despropósito y ahora se espera que devuelvan a todos los secuestrados, los conocidos y aquellos que no parecen tener la relevancia suficiente como para exigir su libertad sin el pago de los rescates que exigen sus plagiarios. Dicho eso, se espera que empiece en el Ecuador y a la mayor brevedad posible el proceso anunciado ayer también por el presidente Juan Manuel Santos.Aunque la noticia debería producir esperanza, lo cierto es que por ahora despierta escepticismo. Luego de muchos meses de paciente elaboración se llegó a un acuerdo inicial que fue dado a conocer el pasado 30 de marzo. Un procedimiento amplio y complejo, donde se establecen mecanismos como la participación de la sociedad en la “construcción de la paz” y la “democracia para la paz”, así como la propuesta de realizar “transformaciones para la paz”.Todo eso fue aceptado por los negociadores oficiales, en aras de lograr establecer un proceso serio y ojalá breve. Es que la experiencia en materia de diálogos con el ELN ha sido frustrante y ha estado llena de complejidades que por lo general fueron interrumpidas de manera abrupta por hechos de terrorismo y crímenes que siempre han demostrado su poca voluntad de paz. Como ocurrió ahora, cuando se continuó secuestrando seres humanos sin ningún límite.Ahora es tiempo de volver a creer en que el grupo creado hace 52 años en las montañas de Santander tiene intenciones de terminar su violencia, y que sus dirigentes están dispuestos a buscar un acuerdo y a no abortarlo a última hora, como ha sido costumbre. Por eso, el Gobierno ha abierto de nuevo el camino, apoyado por la comunidad internacional que ha ofrecido varias sedes alternas en América Latina para la mesa de negociación.Se espera entonces que este proceso tenga un desarrollo positivo, que redunde en la tranquilidad y la convivencia que necesita nuestra Nación. Para ello debe existir buena fe, y debe aprenderse de las experiencias que deja la negociación con las Farc. Bien entendidos, esos dos presupuestos pueden llevar a buen puerto una iniciativa que si se logra concretar puede producir resultados benéficos para los colombianos.

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